28 de enero de 2026

Errores comunes al retomar el running iniciando el año (y cómo evitarlos)

Retomar el running después de una pausa requiere algo más que motivación: exige conciencia corporal, planificación y constancia.

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28 de enero del 2026.- Cada inicio de año, el running vuelve a ocupar un lugar central en la conversación sobre bienestar. Enero se convierte en el mes de los nuevos comienzos: agendas llenas de propósitos, inscripciones a carreras y la promesa personal de moverse más. Sin embargo, también es uno de los periodos con mayor abandono deportivo y aparición de lesiones asociadas a una reincorporación apresurada a la actividad física.

 

Retomar el running después de una pausa requiere algo más que motivación: exige conciencia corporal, planificación y constancia. Estos son algunos de los errores más frecuentes al volver a correr en enero y las claves para evitarlos.

 

Volver al mismo ritmo que antes de la pausa

Uno de los errores más comunes es asumir que el cuerpo responderá igual que antes del descanso. La memoria muscular existe, pero también lo hacen la pérdida de condición y la adaptación progresiva.

 

Cómo evitarlo: reducir expectativas iniciales y priorizar sesiones cortas, con ritmos cómodos. El objetivo en las primeras semanas no es mejorar marcas, sino reconstruir la base física.

 

Subestimar la importancia del calentamiento

Con el entusiasmo del regreso, el calentamiento suele quedar en segundo plano. Esta omisión incrementa el riesgo de sobrecargas, especialmente en músculos y articulaciones que han estado inactivos.

 

Cómo evitarlo: integrar rutinas breves de movilidad y activación antes de correr, así como estiramientos al finalizar. Preparar el cuerpo es parte del entrenamiento, no un complemento opcional.

 

Correr con calzado inadecuado

El calzado desgastado o no diseñado para running sigue siendo un factor recurrente en lesiones de inicio de temporada. A menudo se subestima su impacto en la pisada y en la absorción del impacto.

 

Cómo evitarlo: revisar el estado del calzado y optar por modelos pensados para correr, que acompañen la biomecánica natural y aporten soporte y amortiguación adecuados al tipo de entrenamiento. Por ejemplo, dentro del portafolio actual de Reebok, propuestas como Floatzig 2 están diseñadas para corredores de distintos niveles, integrando tecnologías que buscan una experiencia más cómoda y fluida desde los primeros kilómetros. Contar con una entresuela que favorezca el retorno de energía y la estabilidad puede marcar una diferencia relevante al momento de volver a entrenar.

 

Ignorar las señales físicas

Dolores persistentes, fatiga excesiva o molestias articulares suelen interpretarse como parte normal del proceso, cuando en realidad son alertas tempranas.

 

Cómo evitarlo: incorporar días de descanso y entender que la recuperación es tan importante como el entrenamiento. Escuchar al cuerpo permite sostener el hábito a largo plazo.

 

Entrenar sin estructura ni objetivos claros

Correr de manera intermitente, sin una meta definida, dificulta la constancia y aumenta la probabilidad de abandono en las primeras semanas.

 

Cómo evitarlo: establecer objetivos realistas y medibles, alineados con el estilo de vida de cada persona. Más que la intensidad, la regularidad es el factor que marca la diferencia.

 

Correr en solitario desde el inicio

Otro factor que suele afectar la constancia es intentar retomar el running de forma completamente individual. La falta de acompañamiento, retroalimentación o referencias puede llevar a errores técnicos, desmotivación temprana o entrenamientos poco equilibrados.

 

Cómo evitarlo: sumarse a un club de running o a un grupo de entrenamiento puede marcar una diferencia significativa. Correr en comunidad ayuda a mantener la motivación, aporta estructura a los entrenamientos y permite avanzar de manera más gradual y segura. Además, el acompañamiento de otros corredores, y en muchos casos de coaches, favorece la adopción de hábitos más sostenibles, reduce el riesgo de lesiones y transforma el running en una experiencia compartida, más disfrutable y constante a lo largo del año.

 

Retomar el running no debería responder únicamente al impulso del inicio de año. La clave está en construir una relación sostenible con el movimiento, basada en decisiones informadas y hábitos consistentes.

 

Desde una visión saludable, el running es una práctica que evoluciona con quien la realiza: no se trata de correr más rápido desde el primer día, sino de avanzar con intención, conciencia y respeto por el propio cuerpo. Porque el verdadero progreso no ocurre en enero, sino en todo lo que viene después.

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