No todo el alcohol es igual: cómo elegir mejor lo que bebes
A medida que la prevención cobra relevancia, entender qué hay dentro de una copa se vuelve tan importante como decidir cuándo y cuánto beber.
- POR Mariano García Garibay, Alianza Mexicana por un Consumo Moderado
5 de febrero del 2026.- Beber hoy implica algo más que moderación. En una era enfocada en bienestar y autocuidado, entender lo que hay dentro de la copa se vuelve parte de un estilo de vida más consciente y equilibrado.
El nuevo rostro del consumo en México (datos ENCODAT 2025)
No podemos hablar de estilo de vida sin echar un vistazo a la realidad. Según los resultados de la ENCODAT 2025 presentados recientemente, el panorama ha dado un giro:
- No más aumento: el consumo en los hombres se estabilizó en un 78.5%, lo que da oportunidad de continuar con acciones que consoliden una tendencia que busque llevarlo hacia la baja.
- Generación consciente: Hay una excelente noticia; el consumo en adolescentes bajó del 28% al 17.8% en el último año, reflejando que la información y educación están funcionando.
- Prevalencia total: Hoy, el 73.7% de los mexicanos ha consumido alcohol alguna vez, lo que nos orienta a elevar la conversación hacia un consumo más inteligente, menos impulsivo.
Más allá de los «grados»: fermentados vs. destilados
El alcohol no es un ingrediente genérico. Es el resultado de miles de años de bioquímica y cultura; en este contexto vale la pena aprender la diferencia técnica que impacta el bienestar individual:
Las bebidas fermentadas (cerveza, vino, pulque) son las «bebidas vivas». Conservan una complejidad química asombrosa. La cerveza, por ejemplo, contiene más de 700 compuestos que incluyen vitaminas del complejo B, minerales y antioxidantes. Su graduación baja (4% a 14%) invita a un consumo mesurado y pausado, ideal para el maridaje con alimentos y la convivencia social sin prisas, acompañada de moderación, por supuesto.
Las bebidas destiladas (tequila, mezcal, whisky), con un contenido de etanol de entre 35% y 40%, tienen un efecto más inmediato y fuerte para el paladar. Aunque son preferidas en diversas ocasiones, su consumo requiere una consciencia mayor: el impacto metabólico es más rápido que el de las bebidas fermentadas.
¿Salud en la copa? La ciencia de 2024 a la fecha
Estudios publicados entre 2024 y 2025 han sido contundentes: no existe un «umbral de seguridad total», pero sí contextos de menor riesgo. Hoy la ciencia destaca que, en moderación estricta, las bebidas fermentadas como la cerveza pueden tener un efecto diferente considerando que sus ingredientes mantienen cualidades como micronutrientes.
Más allá de fechas simbólicas o retos estacionales, hoy vale la pena replantear la relación que tenemos con el alcohol desde una perspectiva de salud mental y bienestar integral. La bebida puede potenciar una experiencia —una buena conversación, una comida bien pensada—, pero también convertirse en un refugio poco saludable.
Consumo consciente: más que abstenerse, saber elegir
El verdadero aprendizaje va más allá de dejar de beber por un periodo limitado. Se trata de entender qué, cómo y cuándo beber:
- Los fermentados preservan las cualidades de sus ingredientes, esto es varios micronutrientes, y tienen un menor impacto etílico, por su baja graduación.
- Hidratación 1:1: Por cada copa, un vaso de agua.
- Conoce tu número: La ENCODAT revela que el inicio temprano es un riesgo; la madurez al beber es saber cuándo parar.
El objetivo no debería ser solo restringir, sino desarrollar criterio. Porque en la diversidad de las bebidas alcohólicas, el mayor porcentaje debe ser siempre el de tu propia consciencia.
