Contrasta carencia alimentaria con el desperdicio de alimentos en México
En México, se desperdician 28 millones de toneladas de alimentos al año, mientras que 1 de cada 3 personas enfrentan inseguridad alimentaria.
Ciudad de México, 6 de mayo 2026. En México, se desperdician cerca de 28 millones de toneladas de alimentos al año, mientras que 1 de cada 3 personas enfrentan inseguridad alimentaria en nuestro país. La contradicción revela una falla estructural: los alimentos existen, pero no llegan a quienes los necesitan.
Además de profundizar la desigualdad, el desperdicio de alimentos tiene un impacto ambiental significativo, al generar residuos y emisiones innecesarias. Ante este panorama, el rescate y redistribución de alimentos se han convertido en una solución concreta para atender ambos desafíos.
En este contexto, 123IAP (Unidos Distribuimos y Transformamos), organización fundada en 2016 en la Central de Abasto de la Ciudad de México, trabaja en la recuperación de verduras y frutas que no alcanzan a comercializarse por razones estéticas, logísticas o de caducidad. Posteriormente, se hace una selección y clasificación de productos aptos para consumo, que al final, se distribuye a comunidades y personas en situación de vulnerabilidad bajo un modelo de aprovechamiento eficiente.
“El problema no es la falta de alimentos, sino la falta de conexión entre donde sobran y donde hacen falta”, señaló Cristina Vázquez, Gerente de Alianzas Estratégicas de 123 IAP. Además del rescate y distribución de alimentos, 123IAP ha consolidado un modelo integral que incluye educación nutricional, con el objetivo de que el acceso a los alimentos también se traduzca en mejores hábitos y bienestar a largo plazo. Este enfoque ha permitido fortalecer su impacto y ampliar el alcance de su labor en las comunidades que atiende.
Para lograrlo, la organización desarrolla estrategias clave como la vinculación con actores de la cadena alimentaria, productores, comerciantes y centrales de abasto, para identificar excedentes, así como la construcción de alianzas con marcas como Lala, Peñaranda, BelAara y Estado Natural.
Tan solo en 2025 se logró impactar a cerca de 5 mil personas, a través de la distribución de más de 28 mil paquetes alimentarios. Del total de productos entregados, el 80% corresponde a verduras y frutas, mientras que el 20% restante incluye otros alimentos. Ante este panorama, el rescate y la redistribución de alimentos se han convertido en una vía concreta para atender ambos frentes.
El desperdicio de alimentos exige una mayor conciencia colectiva sobre su impacto social y ambiental. Los que hoy se pierden podrían ser parte de la solución si se construyen los puentes adecuados entre el excedente y quienes más lo necesitan. Convertir esa posibilidad en una práctica constante es uno de los retos más urgentes del sistema alimentario actual.
