8 de octubre de 2026
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Vivienda vertical: ubicación, servicios y planeación, claves para un mejor hábitat en CDMX

La contribución de la vivienda vertical a un mejor hábitat depende de que este crecimiento se acompañe de infraestructura suficiente.

Vivienda vertical

Ciudad de México, a 8 de octubre de 2026.- La discusión sobre cómo ampliar la oferta de vivienda en la Ciudad de México también exige resolver dónde construir y cómo integrar nuevos hogares a las zonas existentes. La vivienda vertical puede aprovechar el suelo urbano y acercar a sus habitantes al empleo, el transporte y los servicios, pero su contribución a un mejor hábitat depende de que este crecimiento se acompañe de infraestructura suficiente, seguridad y una planeación que considere tanto a los residentes como a su entorno.

 

En el marco del Día Mundial del Hábitat, que se celebró este 5 de octubre y tuvo como tema «Vivienda adecuada para todos», especialistas de University Tower® plantean que evaluar un desarrollo habitacional implica observar su relación con la ciudad y las condiciones que ofrece durante toda su vida útil. El enfoque coincide con los criterios de ONU-Hábitat, que incluyen ubicación, servicios, habitabilidad, accesibilidad, asequibilidad, seguridad de la tenencia y adecuación cultural.

 

«Concentrar vivienda en zonas con empleo, transporte y servicios puede ayudar a aprovechar mejor el suelo y facilitar la vida cotidiana. La responsabilidad de un desarrollo también está en cómo se conecta con el entorno y qué condiciones se ofrece», señaló Enrique Téllez, Co-Director de desarrolladora del parque®.

 

Uno de los aspectos centrales es la ubicación, porque una vivienda puede representar costos cotidianos que van más allá de la renta o la mensualidad. Las distancias hacia el trabajo, las escuelas, los centros de salud o los comercios influyen en el gasto de transporte y en el tiempo disponible para descansar, convivir o atender responsabilidades familiares; por ello, la cercanía debe valorarse a partir de los destinos y necesidades reales de cada hogar.

 

Para que la proximidad se traduzca en beneficios, es importante contar con acceso al transporte público y cercanía a comercios, servicios y espacios culturales y recreativos que faciliten las actividades cotidianas, condiciones que vinculan la calidad de la vivienda con las posibilidades que ofrece su entorno.

 

«Cuando hablamos de una vida urbanita, hablamos de disfrutar la ciudad como parte de nuestro hogar: caminar por la zona, acudir al comercio local, acceder a la oferta cultural y encontrarnos con otras personas. Tener estas posibilidades cerca permite dedicar menos tiempo a los desplazamientos y más a lo que queremos hacer; por eso, desarrollar vivienda también implica pensar en cómo sus habitantes se relacionarán con ella», afirmó Téllez.

 

El mismo principio aplica a los servicios: incorporar más hogares en un predio requiere evaluar la capacidad de abastecimiento de agua, drenaje, energía y manejo de residuos, así como las necesidades de movilidad y equipamiento del entorno. La planeación debe considerar estas condiciones desde el proyecto y prever su operación, para que el crecimiento habitacional sea compatible con el funcionamiento del barrio.

 

«En una torre residencial, la calidad de vida también depende de lo que sucede todos los días: que los equipos funcionen, que las áreas comunes tengan mantenimiento y que existan reglas claras de convivencia. Prever cómo se va a administrar y conservar un inmueble es parte de la responsabilidad de desarrollarlo, porque las necesidades de sus habitantes continúan después de la entrega», explicó Ingrid Acebo, Directora de Proyecto de University Tower®.

 

Esta perspectiva implica mantener actualizados los expedientes técnicos, programar revisiones profesionales y contar con protocolos de actuación ante emergencias, además de dar seguimiento a instalaciones y equipos. En una ciudad con exposición sísmica, la seguridad y la conservación de los edificios deben formar parte de una gestión continua, con responsabilidades definidas para propietarios y administradores.

 

La vida en comunidad es otra dimensión del hábitat: las áreas compartidas pueden facilitar la convivencia, el trabajo y distintas actividades cotidianas cuando responden a las necesidades de los residentes y cuentan con una operación adecuada. Su utilidad depende de aspectos como accesibilidad, horarios, mantenimiento y costos, que deben considerarse desde la planeación para sostener su funcionamiento.

 

Finalmente, los especialistas señalan que la vivienda vertical forma parte de una discusión más amplia sobre el acceso a hogares bien ubicados. Aumentar la oferta en altura requiere complementarse con alternativas para distintos niveles de ingreso y políticas que atiendan la asequibilidad y la permanencia de las comunidades, de modo que el desarrollo urbano contribuya a ampliar las oportunidades de habitar la ciudad.

 

El Día Mundial del Hábitat abre así una pregunta para autoridades, desarrolladores y habitantes: cómo lograr que cada proyecto nuevo aporte a un entorno que funcione mejor para quienes viven en él y para quienes ya forman parte del entorno.

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