La educación del futuro ya no se definirá por sus aulas, sino por los espacios donde nacen las ideas
Gensler Design Forecast afirma que el nuevo reto del sector educativo consiste en replantear los espacios donde ocurre el aprendizaje.
Foto tomada de https://eldiariodelaeducacion.com/espiral/2023/09/29/pon-un-aula-del-futuro-en-tu-cole/
Ciudad de México, 16 de octubre de 2026. Mientras la inteligencia artificial transforma la forma en que millones de estudiantes acceden al conocimiento, el nuevo reto del sector educativo ya no consiste únicamente en actualizar sus programas académicos, sino en replantear los espacios donde ocurre el aprendizaje. Esta es una de las principales conclusiones del informe anual sobre investigaciones, datos y tendencias globales de diversos sectores económicos, Gensler Design Forecast 2026, que identifica cómo los cambios tecnológicos, demográficos y laborales están impulsando una nueva generación de campus educativos diseñados para fomentar la colaboración, la creatividad y el aprendizaje continuo.
«Durante décadas el campus fue concebido como el lugar donde se transmitía el conocimiento. Hoy ese conocimiento está disponible prácticamente en cualquier dispositivo, sin embargo, lo que cobra valor es aquello que no puede replicar una pantalla: la interacción entre personas, el trabajo interdisciplinario, la experimentación y la construcción de comunidad. El diseño de los espacios tiene un papel decisivo en esa transformación», señala Eduardo Ramos, director de proyectos en Gensler México.
Gensler afirma que esta transformación también responde a las expectativas de las nuevas generaciones. Los estudiantes ya no buscan únicamente aulas equipadas con tecnología; esperan espacios flexibles que favorezcan el intercambio de ideas, el trabajo colaborativo, el bienestar y la interacción con personas de distintas disciplinas. En este modelo, el aprendizaje deja de concentrarse en un salón de clases y se expande hacia bibliotecas, laboratorios, centros de innovación, áreas comunes y espacios de convivencia, donde la experiencia cotidiana adquiere un papel tan relevante como la enseñanza de conocimientos.
De acuerdo con el Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial, el 39% de las habilidades que hoy demanda el mercado laboral cambiarán antes de 2030, lo que obligará a millones de personas a actualizar sus conocimientos de manera constante. para responder a esa realidad, las instituciones educativas deberán ofrecer modelos más flexibles que acompañen el aprendizaje a lo largo de toda la vida profesional.
«No se trata solamente de incorporar inteligencia artificial a los procesos educativos, sino en diseñar espacios capaces de potenciar aquello que distingue a las personas: la creatividad, la colaboración y la capacidad de construir conocimiento de manera colectiva. Esa será una de las grandes ventajas competitivas de las instituciones educativas en los próximos años», afirma Eduardo Ramos.
Precisamente, el Gensler Design Forecast 2026 anticipa que los campus evolucionarán hacia ecosistemas de aprendizaje permanente, donde la formación dejará de entenderse como una etapa limitada a los primeros años de la vida profesional. Las universidades tenderán a integrar programas modulares, certificaciones, microcredenciales, laboratorios de innovación y espacios de emprendimiento para atender tanto a estudiantes de licenciatura como a profesionales que buscarán actualizar sus competencias durante distintas etapas de su carrera.
El estudio también prevé que las instituciones educativas fortalecerán su presencia como plataformas de innovación con impacto económico y social, ampliando alianzas con centros de investigación, empresas y organizaciones para acelerar la generación de conocimiento y acercar a los estudiantes a experiencias de aprendizaje aplicadas.
Para Gensler, más allá de construir nuevos edificios, buscará crear entornos capaces de adaptarse a nuevas metodologías de enseñanza, incorporar tecnologías emergentes y favorecer conexiones humanas que impulsen la creatividad, el pensamiento crítico y la colaboración interdisciplinaria.
«Las universidades siempre serán espacios para aprender, pero cada vez serán más espacios para conectar, experimentar, innovar y resolver problemas complejos, y logrará cambiar la manera en que entendemos la educación superior durante la próxima década», concluye Eduardo Ramos.
