3 de octubre de 2022

Foto: Jorge Carballo/Milenio

Un grupo de encapuchados vestidos de negro aprovecharon la marcha pacífica por los cinco años de la desaparición de los 43 estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa para infiltrarse y vandalizar negocios, edificios públicos y mobiliario de la Ciudad de México.

Durante la manifestación, los encapuchados llegaron a la altura de la Glorieta de Colón, en Reforma y recorrieron el contingente de la marcha por las orillas de la misma para hacer destrozos en los negocios que estaban a su paso.

Arrojaron cohetones y rompieron cristales de la Secretaría de Bienestar, así como de un restaurante en Reforma, donde también hicieron pintas y rociaron gasolina que fue encendida.

En Avenidas Juárez repitieron la operación en la librería Gandhi; ya en el Zócalo, hicieron pintas en la puerta de Palacio Nacional.

Reporteros que cubrían estos hechos fueron agredidos por el grupo de personas que hicieron destrozos.

En un comunicado, el gobierno de la Ciudad de México informó que, luego de los destrozos, desplegaron a elementos de la Unidad Táctica de Auxilio a la Población para evitar más daños y advirtieron que ya investigan lo ocurrido para dar con los responsables.

Por su parte, los padres de los normalistas desaparecidos se deslindaron del grupo de encapuchados y afirmaron que no eran parte de la marcha que pretendía recordar lo ocurrido el 26 de septiembre del 2014 y exigir al gobierno de López cumpla con aclarar lo que verdaderamente pasó en la noche de Iguala.

-Fin de nota-

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