21 de abril de 2024

Francia se acerca a Emiratos Árabes Unidos para reducir su dependencia del petróleo ruso

El ministro de Economía y Finanzas francés, Bruno Le Maire, ha afirmado que el país árabe “puede ser una solución, al menos temporalmente, para reemplazar el petróleo y el diésel rusos” tras el sexto paquete de sanciones de la UE

La llegada del sexto paquete europeo de medidas contra la economía rusa, adoptado el pasado jueves, ha puesto también contra las cuerdas a muchos de los países de la Unión. Y es que la decisión de reducir las importaciones petroleras del Kremlin en cerca de un 90% durante los próximos seis meses pone sobre la mesa, entre otras cuestiones, la necesidad de encontrar nuevos proveedores de petróleo y gas natural.

 

Gracias a que concentran algunas de las más importantes reservas de hidrocarburos a nivel mundial, los países del Golfo se han convertido, para muchas potencias europeas, en unos de los principales candidatos para reemplazar a Rusia. En esta línea, la República Francesa ha dado ya los primeros pasos “buscando alternativas a las importaciones de gas y diésel procedentes de Rusia”, decía el ministro de Economía, Finanzas y Recuperación francés, Bruno Le Maire.

 

 

Por ejemplo, los Emiratos Árabes Unidos pueden ser una solución, al menos temporalmente, para reemplazar el petróleo y el diésel rusos. Estas son unas discusiones que ya han comenzado con los Emiratos Árabes Unidos”, agregaba Le Maire en una entrevista para CNews y Europe1 Radio. Un acercamiento que podría mejorar, aún más, las relaciones entre ambas potencias.

En materia económica, Abu Dabi se erige como el segundo socio más importante para Francia en la región del Golfo, solo por detrás de Riad. La alineación de ambas posturas en muchas de las problemáticas de Oriente Medio, así como la convergencia de intereses en países como Libia, Mali o Somalia, han permitido a Francia y Emiratos Árabes Unidos estrechar sus lazos, y el establecimiento de relaciones comerciales basadas en la compra de aviación militar, no han hecho más que consolidarlos.

 

 

Estas conversaciones entre París y Abu Dabi se han desarrollado tras la decisión de los miembros de la OPEP+ de aumentar la producción petrolera, a finales de la pasada semana. Ante la disyuntiva de mantener la ajustada producción de crudo –establecido en 400 000 barriles diarios– o negociar un nuevo aumento para aliviar el encarecimiento, cada veza mayor, de todas las materias primas; la organización decidió “adelantar el ajuste global de la producción previsto para el mes de septiembre”. Por lo que la producción de crudo de los próximos julio y agosto alcanzará los 648 000 barriles.

 

Ahora, y a pesar de las dudas sobre si Emiratos Árabes aumentará sus exportaciones o simplemente cambiará el equilibrio de cuotas entre sus clientes, el objetivo de Francia se mantiene claro: lograr que los flujos de petróleo emiratí reduzcan su dependencia del crudo y el diésel de Rusia. Y, paralelamente, que estos hidrocarburos vean frenado su encarecimiento. Y es que, en febrero, por primera vez desde el año 2014, el precio del barril de Brent superaba los 100 dólares, y hoy, cuatro meses después, se mantiene por encima de los 115.

 

Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha sostenido que la batería de sanciones impuesta por la UE y las medidas que, individualmente, han tomado casi todos los países miembros, provocarán que las exportaciones de petróleo ruso caigan un 92% de cara a finales de año.

 

 

¿Y el gas?

“También debemos liberarnos del gas ruso. Debemos recuperar nuestra autonomía (energética) lo ante posible, pues a Vladimir Putin no le gusta el proyecto europeo”, ha advertido, de manera paralela, el comisionado del mercado interno de la Unión Europea, Thierry Breton, según recogía Boomberg sus declaraciones para CNews y Europe1 Radio. “Durante años, Putin ha hecho todo lo posible para dividir Europa. Ahora está usando gas precisamente para dividirnos”.

 

Sin embargo, y aunque por el momento no se descartan posibles sanciones europeas contra el gas ruso, lo cierto es que el descontento y el creciente desacuerdo en el seno de la UE sobre las condenas a Moscú parecen poner en duda cualquier avance. Además, los obstáculos logísticos en la búsqueda de nuevos proveedores alejan, aun más, el fin de la dependencia gasística de Rusia.

 

 

“En estos momentos estamos intentando llevar la producción al máximo. Pero a corto plazo los volúmenes que envían los rusos a Europa no se pueden sustituir por gas licuado porque las estructuras no son suficientes”, explica, por ejemplo, Anatol Feygin, uno de los líderes de Cheniere Energy, que se encuentra entre las principales empresas estadounidenses en exportación de gas natural licuado.

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