15 de junio de 2024

Zinacantepec, Estado de México, 7 de agosto de 2023. Con la tranquilidad de haber dado su mayor esfuerzo, “Una pareja en ascenso”, integrada por Badia Bonilla y Mauricio López, compartieron su travesía en lo que fue su tercer intento por alcanzar la cima de Dhaulagiri, en Nepal.

Los montañistas mexiquenses se reunieron con la Directora General de Cultura Física y Deporte del Estado de México, Victoria Montero Enríquez, para platicarle los pormenores de su expedición, al tiempo de agradecerle el respaldo que les otorgó la Secretaría de Cultura y Turismo.

La pareja explicó que Dhaulagiri ocupa la séptima posición dentro del grupo de las 14 cimas más altas del mundo, por sus 8 mil 167 metros, en la cordillera del Himalaya, y que representó su expedición número 22, en la que buscaban su décima cumbre en su proyecto deportivo “Actitud 14X800”.

Los montañistas detallaron que, a pesar de su esfuerzo, el objetivo de obtener la cima no se alcanzó, a pesar de que lo intentaron en dos ocasiones.

“Sólo alcanzamos 7 mil 600 de los 8 mil 167 metros que tiene la “montaña blanca”. Varios factores influyeron para que no consiguiéramos nuestro objetivo, una mala decisión y circunstancias que no pudimos controlar, como un reporte de clima equivocado, robo de comida y una permanencia muy prolongada a más de 6 mil metros, que físicamente nos desgastaron”, explicó Badia.

En su primer intento recibieron un pronóstico de tiempo favorable para su ascenso y, aunque en un principio se dieron las condiciones, cambiaron drásticamente con un viento del oeste que empezó a soplar con fuerza, levantando la nieve de la montaña con ráfagas de hasta 70 km/hora, haciendo que la visibilidad y la comunicación verbal se redujeran a menos de cinco metros, detalló Mauricio.

 

Aunque decidieron continuar en su intento, media hora después, ante las circunstancias adversas, optaron por retornar, lo que significó “una experiencia aterradora descender de noche en la zona de avalanchas entre el C1 y el CB. La luna no se hizo presente, no había manera de ver sin el apoyo de nuestras lámparas frontales. Simplemente, era esperar que no nos cayera una avalancha encima”, declaró la montañista.

Luego de retomar fuerza, decidieron hacer un intento más, pero no era fácil su situación y aunque ganaron altura, la velocidad del viento y el frío aumentaban de manera considerable.

“Llegamos a una pared de roca que nos obstruía el camino, era el punto para dar vuelta hacia la travesía. A esta altura, 7 mil 600 metros, el viento era insoportable porque causaba dolor y enfriamiento en las manos y la cara. Había ráfagas de hasta de 70 km/hora, y nuevamente la luna estaba ausente”, declararon los deportistas, que desistieron de continuar.

 

Luego de esta situación, Badia y Mauricio agradecieron el hecho de retornar con vida de esta experiencia, con la motivación de tener una oportunidad ya que, puntualizaron, “mientras la montaña no se mueva nosotros habremos de regresar, hasta conseguir esa cumbre”.

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