21 de mayo de 2026
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Tarjetas y stablecoins: la combinación que va a redefinir los pagos en Latinoamérica

Las stablecoins no reemplazan a las tarjetas, sino que optimizan la liquidación: transferencias en segundos y sin intermediarios.

stablecoins
  • POR Jacob Levin, Director General de Pomelo en México

 

20 de mayo del 2026.- Cada vez que alguien paga con tarjeta, hay dos historias ocurriendo al mismo tiempo. La que ve el usuario: un segundo, una transacción aprobada. Y la que no ve: un recorrido del dinero que puede involucrar múltiples intermediarios, costos ocultos y plazos que todavía se miden en días.

 

Las tarjetas resuelven bien lo que el usuario ve. Tienen décadas de confianza acumulada, aceptación universal y una experiencia que funciona.

 

En México, conviven con un ecosistema que ya normalizó la inmediatez: SPEI movió el piso de expectativas de todos los usuarios. La brecha no está en el frente. Está en la capa que nadie ve.

 

Ahí es donde las stablecoins dejan de ser una promesa y se vuelven una solución concreta. No para reemplazar a las tarjetas, sino para optimizar la liquidación: transferencias en segundos, sin fronteras, sin intermediarios que encarezcan la operación.

 

McKinsey estima el volumen anual de pagos con stablecoins en 90 mil millones de dólares, con un segmento B2B (negocio a negocio) que ya ronda los 226 mil millones de dólares. Los pagos internacionales son el primer territorio de adopción, justamente donde las fricciones duelen más.

 

La combinación de ambas tecnologías no es una hipótesis: ya está ocurriendo. Una empresa puede mover fondos entre países mediante stablecoins y habilitarlos para consumo inmediato a través de tarjetas. El usuario sigue pagando como siempre. Lo que cambia es todo lo que ocurre detrás.

 

El próximo estándar en Latinoamérica no va a ser el que elija entre tarjetas y stablecoins, va a ser el que logre que funcionen juntas, de forma invisible, instantánea y a escala.

 

Los proveedores llevamos años construyendo esa infraestructura. No porque sea una tendencia, sino porque la región lo necesita y el momento es ahora.

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