México y la nueva concepción de una economía circular con participación de productores y comunidades
Semarnat y la embajada británica en México realizaron el taller para periodistas “Economía Circular en México”.
Foto tomada de https://earthuniversity.edu.mx/que-es-la-economia-circular-y-como-se-aplica-hoy-en-mexico/
Ciudad de México, 28 de octubre de 2026.- La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la embajada británica en México realizaron el taller para periodistas “Economía Circular en México”, encabezado por el subsecretario de Desarrollo Sostenible y Economía Circular, José Luis Samaniego Leyva, quien explicó los mecanismos para avanzar hacia un nuevo modelo que prolongue la vida útil de los materiales.
También, detalló, se busca el fortalecimiento de la responsabilidad de productores e importadores en su recuperación y la generación de nuevas oportunidades económicas que contribuyan al bienestar de las comunidades.
Ante representantes de medios de comunicación que participaron de manera presencial y virtual desde la Ciudad de México y distintas entidades del país, Samaniego Leyva especificó que esta transformación comienza desde la manera en que se diseñan, producen y consumen los bienes.
“Hagamos que los materiales que ya tenemos en la economía permanezcan en ella el mayor tiempo posible”, expresó. Los productos pueden repararse, reutilizarse o aprovecharse por sus componentes para reincorporarlos a los procesos productivos, abundó.
El funcionario refirió que México genera alrededor de 140 mil toneladas diarias de residuos y enfrenta retos de recolección, infraestructura y disposición final.
Ante este panorama, explicó que la nueva Ley General de Economía Circular introduce un cambio en la forma de concebir los residuos: reconocer su valor y su posibilidad de tener una vida útil posterior, como materias primas secundarias.
Uno de los ejes de este cambio reside en la Responsabilidad Extendida del Productor. Con este concepto, quienes introducen productos al mercado mexicano, sea por fabricación o importación, deben prever mecanismos para su recuperación y aprovechamiento.
El esquema también busca estimular decisiones de diseño que faciliten el reciclaje y reduzcan las dificultades para recuperarlos. “El costo recaerá en el productor”, asentó. En forma adicional, este este instrumento puede impulsar cambios desde el origen de los productos y fortalecer la infraestructura necesaria para su gestión circular.
La implementación será gradual y diferenciada, de acuerdo con las características de cada sector, su viabilidad económica y logística, así como sus capacidades de acopio y reciclaje. Entre las familias de productos y materiales en las que ya se trabaja, citó neumáticos fuera de uso, envases de bebidas y de agroquímicos y residuos de la construcción y demolición.
También hizo alusión al papel de los Polos de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar como espacios para vincular inversión, infraestructura, investigación y tecnología. El propósito, indicó, es generar sinergias industriales que permitan recuperar materiales y aprovechar el agua y la energía que contienen, con beneficios para el entorno y la actividad económica.
El vicepresidente global de Políticas Públicas de la Fundación Ellen MacArthur, Joss Blériot, planteó que la economía circular representa una transformación de los sistemas de producción y consumo, cuyos beneficios deben expresarse en términos económicos: conservación de recursos, seguridad del suministro y mayor certidumbre para la inversión.
“Un material que no está perdido es uno que no necesitas reemplazar”, añadió. Las empresas que recuperan sus materiales pueden disminuir su dependencia de nuevas materias primas y reducir su exposición a la volatilidad de los mercados internacionales.
Blériot subrayó la importancia de actuar desde el diseño para que los productos sean duraderos, reparables y aptos para circular, y de acompañar esta transformación con políticas públicas y sistemas de recuperación. Para la población, agregó, sus beneficios deben traducirse en soluciones prácticas, productos de calidad y mayores posibilidades de reparación.
“Hay un gran potencial para la creación de empleos alrededor de la noción de la gestión de materiales”, sostuvo. Tienen que reconocer y mejorar las condiciones de quienes participan en la recolección y recuperación por su contribución a la circularidad.
El representante de la Fundación Ellen MacArthur reconoció la proyección que tiene la estrategia mexicana. Los avances y resultados pueden fortalecer la confianza de otros países para impulsar esta agenda.
La dimensión comunitaria de esta transformación fue presentada por Andrea González, quien compartió la experiencia de Holbox Circular, iniciativa que promueve la recuperación de materiales y la educación ambiental con la participación de habitantes, escuelas, organizaciones y autoridades.
“Nos encontramos con gente de la comunidad que es más consciente con el tema de los residuos, pues quiere participar de manera proactiva”, señaló al describir los cambios que han observado a partir del trabajo en la isla.
Las acciones incluyen la recolección y compactación de PET para su traslado fuera de Holbox, la instalación de contenedores en puntos estratégicos y actividades de formación y participación comunitaria. Estos espacios también han permitido identificar liderazgos locales y fortalecer la colaboración para el cuidado del entorno.
La jornada incluyó una mesa de diálogo sobre experiencias internacionales y soluciones aplicadas en México, con la participación de Hayde Oliva, de Invest Northern Ireland; Daniel Camarena, de G2E, y Dylan Román, de Niu Niu.
La Semarnat fortalece el acceso a información especializada y ofrece herramientas para comunicar cómo la política ambiental se traduce en cambios en la producción, el consumo y el aprovechamiento de los recursos, así como en beneficios para la vida cotidiana de las comunidades.
