Conferencia de prensa de Christine Arab, Directora Regional de ONU Mujeres para Asia y el Pacífico
Nuestros socios en Nepal enfatizan que las mujeres sobrevivientes se están quedando sin alimentos y sin agua potable.
Foto tomada de https://asiapacific.unwomen.org/en/about-us/directorate/Christine-Arab
- Las declaraciones están sujetas a cambios tras su presentación. Para consultar las declaraciones finales, visite este enlace.
1 de septiembre del 2026.- “Se estima que 43.000 mujeres y niñas en Nepal necesitan asistencia humanitaria inmediata tras las inundaciones repentinas del 26 de agosto de 2026.
Hoy quiero describir cómo se ve este desastre a través de los ojos y las experiencias de las mujeres y niñas afectadas, incluidas las perspectivas de las organizaciones lideradas por mujeres sobre el terreno.
Una de estas organizaciones nos dijo: “En muchas de las comunidades que hemos visitado, mujeres embarazadas, mujeres lactantes, personas con discapacidad, las personas a las que normalmente apoyaríamos, han desaparecido, arrastradas por el agua, porque no pudieron correr a terrenos más elevados”.
Esto es lo que sucede cuando un desastre se encuentra con la desigualdad: las personas que ya han quedado atrás suelen ser las primeras en ser arrastradas.
Nuestros socios sobre el terreno enfatizan que las mujeres sobrevivientes se están quedando sin alimentos, que el agua potable es cada vez más inaccesible, que los riesgos de protección están aumentando y que las mujeres corren el riesgo de ser excluidas de las decisiones que darán forma a la respuesta y su recuperación.
Sabemos que para las mujeres y niñas del distrito de Rasuwa, recoger agua ya significaba viajar largas distancias y pasar horas cada día consiguiendo agua para sus familias. Ahora, las mujeres nos dicen que el acceso al agua potable se ha cortado por completo, tras la destrucción de los sistemas de agua, carreteras y puentes.
Las mujeres de las zonas más afectadas nos dicen que la alimentación es su prioridad más urgente. Antes de las inundaciones, las mujeres en Nepal solían comer menos y ser las últimas en sus familias, con graves consecuencias para su salud, especialmente para las embarazadas o lactantes.
Los desastres también aumentan los riesgos de violencia de género, explotación y trata de personas, mientras que los daños en la infraestructura y las comunicaciones dificultan que las sobrevivientes busquen ayuda y accedan a servicios de protección. Se estima que una de cada tres mujeres es analfabeta en algunos de los distritos afectados, lo que dificulta el acceso a servicios esenciales y la información sobre su situación.
Cuando no hay letrinas separadas o seguras, iluminación adecuada ni privacidad, las mujeres y las niñas pueden correr riesgos simplemente al usar el baño, bañarse, dormir o moverse después del anochecer.
Debido a la frecuente emigración masculina, uno de cada tres hogares en las zonas afectadas está encabezado por mujeres. Las mujeres que gestionan sus hogares solas tienen menos recursos, oportunidades de ingresos y redes de apoyo a las que recurrir en una crisis. Deben poder acceder a la ayuda humanitaria y a la asistencia para la recuperación de forma independiente y sin obstáculos adicionales.
Nuestros socios también nos informan sobre lo que siempre traen consigo los desastres: un fuerte aumento del trabajo de cuidados no remunerado en el hogar. Se estima que las mujeres en Nepal realizan el 85 % del trabajo de cuidados diario no remunerado del país. Con personas heridas y con hogares, sistemas de agua, escuelas y otros servicios dañados o destruidos, esta carga de trabajo aumenta significativamente. Esto puede dejar a las mujeres con menos tiempo para obtener ingresos, recuperar sus medios de subsistencia o participar en las decisiones sobre la respuesta y la recuperación.
ONU Mujeres está presente sobre el terreno, trabajando directamente con organizaciones lideradas por mujeres que ya están activas en las comunidades afectadas, a pesar de haber sufrido pérdidas y traumas. El apoyo estratégico al liderazgo de las mujeres en la respuesta debe ser explícito. La experiencia de las inundaciones de 2021 y 2025 ha demostrado que la gran mayoría de las mujeres no había participado significativamente en la solicitud o recepción de asistencia.
Por lo tanto, las organizaciones lideradas por mujeres son socios fundamentales para la respuesta humanitaria. Con una mayor participación de las mujeres, el apoyo humanitario tiene un mayor impacto en las personas, las familias y las comunidades.
En el marco de la respuesta general del Gobierno de Nepal —y también en la recuperación— ONU Mujeres trabaja para garantizar que las mujeres y las niñas tengan acceso a servicios esenciales y protección, que se reconozca y aborde el trabajo de cuidados no remunerado en las comunidades afectadas, y que las mujeres y las organizaciones lideradas por mujeres participen en igualdad de condiciones en la toma de decisiones humanitarias y de recuperación.
La respuesta humanitaria debe reconocer las experiencias de las mujeres y las niñas. Debe llegar a ellas e incluirlas como actores clave en la recuperación de Nepal.
