sáb. Jul 20th, 2019

Miguel León-Portilla ha dedicado su vida a entender el punto de vista del otro, de la contraparte, del que está enfrente, en aras siempre de un aprendizaje superior, pero sobre todo buscando la inclusión, expresó el doctor Eduardo Peñalosa Castro, rector general de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), para la que ha sido un honor sumarse al homenaje nacional que se rinde al filósofo mexicano.

 

Dirigiéndose a la comunidad universitaria y a familiares y amigos del historiador –entre ellos su esposa, Ascensión Hernández Triviño– el doctor Peñalosa Castro recordó que el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, primer rector general de esta casa de estudios, convocó al doctor León-Portilla para proponer el lema institucional: Incalli Ixcahuicopa.

 

Más allá de su significado literal, la riqueza de elementos simbólicos y conceptuales a los que remite, sólo pueden ser abordados por el espíritu que los sintetiza a partir de una voz en lengua náhuatl que significa Casa abierta al tiempo, cuyo poder no puede ser contenido en cuatro palabras del español.

 

La identidad institucional que ha forjado la UAM en su historia de 45 años se fundamenta en concepciones y símbolos “que nos dan sentido como comunidad universitaria, lo que hoy nos permite distinguirnos y vincularnos con el resto de la sociedad”, dijo el Rector General.

 

El doctor Rodrigo Díaz Cruz, rector de la Unidad Iztapalapa, destacó que la Institución está de fiesta porque participa en un homenaje nacional que “se rinde con toda justicia a una de las figuras intelectuales y hombre de acción más importantes del siglo XX y de nuestra circunstancia”.

 

Ahora “podríamos pensar que don Miguel es un auténtico Tlamatini náhuatl”, esto es, aquel que sabe y posee los amoxtli o libros y las tintas negra y roja. Al Tlamatini se le describe como quien tiene la palabra y conoce lo que está registrado en los libros.

 

En un coloquio celebrado entre nahuas y franciscanos que llegaron en 1524, aquellos reconocen y así lo dicen a los franciscanos, su ignorancia del verdadero Dios, pero dicen que están los Tlamatini, como el maestro homenajeado en esta ocasión.

 

Ellos “son quienes nos guían, gobiernan y llevan a cuestas; son los que ven y se dedican a observar el curso y el proceder ordenado del cielo: cómo se divide la noche; son los que están mirando, leyendo, cuentan, vuelven ruidosamente las hojas de los códices, tienen en su poder la tinta negra y roja de la sabiduría y los que pintan. Ellos dicen: ‘los nahuas nos llevan, nos dicen el camino, de eso se ocupan y a ellos les toca hablar de los dioses’”.

 

El doctor Díaz Cruz dijo que el homenajeado está íntimamente ligado a la Institución, porque de él es el lema de la UAM, Incalli Ixcahuicopa, que es en resumen “casa orientada al tiempo con rostro” y, convertida la frase en lema, apunta “a los propósitos de una universidad como la nuestra, que es Casa abierta al tiempo, portadora de sentido, posibilidad de saber y diálogo”.

 

También destacó su faceta como defensor intenso y comprometido de los derechos culturales y lingüísticos de los pueblos originarios de México y América Latina, además de ser uno de los impulsores de la idea de que “no podemos hablar del descubrimiento de América, sino del encuentro de dos mundos”.

 

Porque citó: “con la idea del encuentro se abría la puerta a la reflexión sobre temas como el que significó la muerte de pueblos, lenguas y culturas, el incremento de la esclavitud, el colonialismo y el surgimiento de nuevas formas de cultura, así como la realidad contemporánea de un continente en el que existen 20 naciones hermanadas por la lengua, las creencias y muchas veces también por sus crisis y problemas”.

 

La Universidad ha participado en el homenaje nacional al historiador con la mesa Miguel León-Portilla y su Casa abierta al tiempo, realizada en el Auditorio Arquitecto Pedro Ramírez Vázquez de la Rectoría General.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *