17 de julio de 2024
seguridad con prevención

seguridad con prevención. Foto: SSC-CDMX

La globalización, ya imparable en el siglo XXI, ha conllevado una serie de factores hasta ahora nuevos, que dependerá de la capacidad de respuesta de cada Estado para catalogarlo como una oportunidad o una amenaza a las estrategias de seguridad ciudadana.

La criminalidad que existe hoy en día no tiene nada que ver con la que tradicionalmente se registró en la historia de la humanidad.

Aunque se ha registrado en tiempos recientes el número de estudios serios sobre la seguridad ciudadana en América Latina, en general no se han explorado en profundidad 3 aspectos:

  1. La mayoría de los estudios se enfocan en reformas específicas, sin examinar las relaciones políticas y sociales que determinan su diseño y operación.
  2. Solamente se ubica a las reformas en el marco del tema de los Derechos Humanos, los estudios tienden a describir la tarea policial como un problema y no como un componente de la gobernanza que se debe desarrollar y manejar para dar una mejor calidad de vida para todos como ciudadanos, incluyendo a los policías.
  3. La prevención de la violencia y la delincuencia como eje rector para la realización de las acciones considerando los 3 niveles para su intervención:
    1. Primaria: para la población en general
    2. Secundaria: para la población en condición de vulnerabilidad, riesgo o afectación.
    3. Terciaria: para la población que ya generó o sufrió violencia y delincuencia.

La seguridad ciudadana se ha convertido en uno de los temas centrales de la discusión política de seguridad en toda América Latina y en México, en particular, dada la dinámica de violencia que vivimos.

Esto tiene lógica porque garantizar la seguridad de la población es la primera obligación de todo gobierno elegido democráticamente y porque lograr mayor seguridad es, además, una creciente demanda social en todo el país.

La seguridad es muy trascendente para el bienestar de la gente: seguridad es poder irse de vacaciones sin la preocupación de que la casa será robada; pasear por la calle sin temor a ser asaltado; subir al transporte público sin miedo; abrir la cortina de su establecimiento comercial cada mañana con la confianza de que no será abordado violentamente; saber que a sus hijos no les ofrecerán droga a la puerta de su colegio y hasta matarán por robarles una tableta electrónica o el celular.

Sin duda alguna, todas estas son aspiraciones justas, legítimas y razonables de los habitantes de de una ciudad. Llegar a lograrlas no es cuestión exclusiva del Estado ni mucho menos lograrlo exclusivamente con operaciones policiales coercitivas, con jueces o poner más policías; ni con endurecimiento de leyes o con un crecimiento de las estructuras gubernamentales.

Esto sólo se logrará con la participación de los beneficiarios, es decir, de todos nosotros como sociedad que pueda organizarse.

Debemos saber qué es la prevención

Mucho se habla de la necesidad de prevenir la violencia y el delito, muchas acciones se han realizado bajo este término sin atacar las causas reales.

La prevención de la violencia y la delincuencia se define como “el conjunto de políticas públicas, programas y acciones orientadas a reducir factores de riesgo que favorezcan la generación de violencia y delincuencia, así como a combatir las distintas causas y factores que la generan», según el Artículo 2 de la Ley General de Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia.

La política pública de prevención, junto con sus acciones y programas, debe ser diferente por cada territorio, región, ciudad, colonia y barrio, ya que debe ir en función del contexto en el que los habitantes viven. No se puede dar la misma solución estandarizada para todo el país.

Considerar a la prevención social de la violencia y delincuencia en las estrategias y acciones para la seguridad es: realizar acciones con el objetivo firme de transformación y fortalecimiento de las personas en lo individual, familiar y comunitario, para instaurar una cultura de paz y convivencia armónica para elevar levar la calidad de vida de las personas, siempre respetando sus derechos.

Pretender brindar seguridad sin tomar en cuenta la participación activa de los habitantes del territorio, la región, colonia o barrio, es un enorme sinsentido.


  • Mercedes Escudero Carmona es originaria del Distrito Federal y reconocida como una de Los 300 Líderes más Influyentes de México en 2017, 2018 y 2019.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la FCPyS de la UNAM; con Maestría en Comunicación y especialización en comunicación política e institucional, por la Universidad Iberoamericana.

Actualmente, es Presidente de la organización CPTED (Crime Prevention Through Environmental Design) Capítulo México de la Internacional CPTED Association (ICA), además de desempeñarse como Investigadora y Directora General del Centro de Estudios en Seguridad Ciudadana y Humana SC.

Deja una respuesta