Fonatur ha suspendido todas las actividades no esenciales para la construcción del Tren Maya

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos se ha distinguido en estos tiempos de emergencia sanitaria como uno de los organismos más responsables en el cuidado de los mexicanos y de los trabajadores de la salud. En Fonatur estamos comprometidos con la estricta tutela de los Derechos Humanos de los Mexicanos porque reconocemos que ésta es una misión compartida de todas las instituciones y ciudadanos.

 

Es por eso que, en acatamiento a la ley y a la responsabilidad institucional del Gobierno de México, manifestamos enfáticamente que el proyecto Tren Maya, ha suspendido todas las actividades no esenciales para su realización.

 

El “Acuerdo por el que se establecen acciones extraordinarias para atender la emergencia sanitaria generada por el virus SARS-CoV2”, firmado por el Secretario de Salud y publicado en el Diario Oficial de la Federación el 31 de marzo del presente, en su artículo primero numeral II, inciso “E” establece que:

 

II: Solamente podrán continuar en funcionamiento las siguientes actividades, consideradas esenciales: […]

E) Las necesarias para la conservación, mantenimiento y reparación de la infraestructura crítica que asegura la producción y distribución de servicios indispensables; a saber: agua potable, energía eléctrica, gas, petróleo, gasolina, turbosina, saneamiento básico, transporte público, infraestructura hospitalaria y médica, entre otros más que pudieran listarse en esta categoría.​​​

 

Por este motivo, las licitaciones y operaciones de los primeros tres tramos —correspondientes a los trayectos Palenque-Escárcega, Escárcega-Calkiní y Calkiní-Izamal— pueden continuar de manera normal, ya que corresponden a obras de reparación de la línea férrea existente y pueden considerarse como infraestructura crítica, amparada por dicho “Acuerdo”.

 

Por otra parte, estos trabajos esenciales se han realizado con apego estricto a las medidas de la autoridad sanitaria. Con el fin de cuidar en todo momento la salud de las y los trabajadores y sus familias, se iniciaron obras acatando los protocolos de prevención de la Secretaría de Salud.

 

Fonatur comparte las preocupaciones de la CNDH en materia de protección a la salud de trabajadores y comunidades; además compartimos las preocupaciones de las personas del sureste para quienes el Tren Maya significa un trabajo, certeza económica y un saldo a la deuda histórica con el sureste.

 

Ante el panorama económico adverso que ha dejado el paso del COVID-19 por nuestro país y la región, el proyecto de Desarrollo Integral Tren Maya cobra un carácter de urgencia.

 

La caída estratosférica del turismo a corto y medio plazo representa una contracción sin paralelo histórico para una de las actividades primordiales de la región.

 

Las obras de rehabilitación de infraestructura crítica del proyecto pueden considerarse como un salvavidas para las economías estatales que verán prontamente los efectos de creación de empleos directos, indirectos e inducidos.

 

Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán —los mismos estados por los que pasa el Tren Maya— han sido los más afectados a nivel nacional en términos de consumo, comercio e industria.

 

Es relevante manifestar que las vías férreas en los estados de Campeche, Chiapas, Tabasco y Yucatán existen desde hace décadas y operan con transporte de carga, por lo cual suspender u omitir su mantenimiento pudiera ocasionar graves accidentes.

 

Su comunicado del día de hoy representa una acción bien intencionada, pero mal informada, pues las acciones emprendidas por Fonatur, sus empresas subsidiarias y los consorcios ganadores de las licitaciones se han hecho en estricto apego a la ley y en atención a las necesidades comunitarias.

 

Las y los trabajadores de este proyecto forman parte de las comunidades que se beneficiarán por la rehabilitación de esta vía férrea. Sus empleos e ingresos serán parte de las acciones de desarrollo integral que buscan subsanar los siglos de marginación a los que ha sida sujeta la región. Entre las actividades realizadas -y amparadas por el Acuerdo antes mencionado- para atender las problemáticas de estas comunidades se encuentran:

 

  • Renovación de caminos
  • Construcción de centros de salud
  • Infraestructura hídrica y sanitaria
  • Certeza jurídica de la tenencia de la tierra
  • Planes integrales de desarrollo económico regional
  • Medidas de mitigación de impacto ambiental

 

Además, es importante recordar que las medidas cautelares perjudicarían el derecho de los licitantes y de los trabajadores contratados. El Tren Maya generará 80 mil empleos directos e indirectos en una región vulnerada que requiere empleos dignos más que nunca.

 

Por último, debemos recordar que la población del sureste ha expresado su apoyo contundente y repetido al Tren Maya. Hoy, más que nunca, es importante escuchar la voz de esta región. Antes de la pandemia ya existía una deuda histórica con sus comunidades, especialmente con sus pueblos indígenas. El Gobierno de México atiende esta responsabilidad a través del Tren Maya, un proyecto integral que busca detonar el desarrollo social y el crecimiento económico regional a través del sistema de transporte de pasajeros y carga más eficiente y sustentable.

 

Hoy, esa deuda se suma la urgencia: atenuar una crisis nacional.

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