17 de enero de 2021

Tras el rechazo por parte de los gobiernos de la Ciudad de México y el del Estado de México a la demanda de la industria restaurantera para que este sector sea declarado como actividad esencial, colaboradores de todas las áreas de los restaurantes como comedor, cocina y administrativo. llevaron a cabo el primer cacerolazo urgiendo la apertura de los establecimientos para conservar sus empleos.

Con cacerolas y utensilios de cocina, los manifestantes expresaron que se están extinguiendo y ya no pueden más, por eso el llamado de abrir o morir.

Desde el inicio de la pandemia en la Zona Metropolitana del Valle de México se han cerrado 13 mil 500 establecimientos. Tan solo este último cierre de tres semanas provocó que hubiera un 10% adicional de recorte de personal.

Cientos de integrantes de este sector enfatizaron que están en un momento crucial de sobrevivencia, y continuarán luchando por preservar esta industria que beneficia sustancialmente a México.

Anticiparon que a partir de mañana martes a las 13 h se realizarán cacerolazos en cientos de establecimientos, con el objetivo de que las autoridades no ignoren la tragedia que se avecina, que es la pérdida del patrimonio de miles de personas y por consiguiente la seguridad de un ingreso para millones de familias.

Esta industria genera 5.6 millones de empleos directos e indirectos en todo el país.

En su mensaje puntualizaron que, detrás de esos números, “hay padres y madres de familia que hoy viven desesperados porque no saben cómo llevar el sustento a sus familiares”.

Asimismo, señalaron que seis de cada diez restaurantes son familiares y el 56% del personal es de mujeres que son el sostén de su casa.

A la fecha, los restaurantes ya acabaron con sus ahorros; incluso, parte de estos fueron utilizados para adecuarlos con medidas sanitarias y de protección para los colaboradores, proveedores y clientes.

Recordaron que, gracias a esas medidas de higiene y a un aforo limitado, es que los restaurantes no son fuente de contagio, tal y como los gobiernos de ambas entidades lo han reconocido.

Además, los periodos de gracia con sus acreedores se han terminado.

“Tenemos el agua hasta el cuello porque debemos seguir pagando impuestos, licencias, servicios etcétera, y con las puertas cerradas es imposible, ya no sólo pagar las deudas, sino sobrevivir”, agregaron.

Todo este panorama crítico lo padecen, mientras que el comercio informal de venta de comida sigue operando y creciendo.

Añadieron que “no se puede seguir castigando a la economía formal a costa de la falta de control de otras actividades. Si se trata de volvernos ambulantes, de vender en la calle para poder trabajar, no duden ni un instante que lo haremos”.

Cabe recordar que el pasado jueves más de 500 integrantes de este sector enviaron una carta abierta a la Jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum Pardo, y al Gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo Maza, haciendo un llamado de auxilio, ya que, a pesar de ser parte esencial de la economía de México, los restaurantes están en peligro de desaparecer.

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