24 de septiembre de 2021
discriminación en México

discriminación en México

Por Fernando de Jesús Hernández Estrada

Cuando era joven, mi opinión ferviente y nacionalista era que en México no existía la discriminación racial. No obstante, en el barrio siempre había un niño al que llamábamos chaparro, negro, gordo, pajarraco, la vacota, el zancudo, etc. Todos ellos eran adjetivaciones de barrio que se normalizaron tanto, que fueron despojadas de alguna connotación ofensiva, eran más bien, de acuerdo a mi mentalidad de entonces, términos descriptivos.

Ahora me doy cuenta que la discriminación tiene potentes antifaces que hacen que pase desapercibida.   Soy crítico de países con altos niveles de discriminación, como la que se observa en EEUU; sin embargo, en charla con un buen compañero de Venezuela, que tuvo que venir a nuestro país porque la vida en su tierra ya es imposible, hablábamos acerca de los casos de xenofobia que se están presentando en nuestro país por las caravanas de migrantes; me di cuenta claramente que en México sí hay discriminación y siempre la ha habido.

Uno de los problemas humanos más graves es cuando normalizamos una situación anómala, porque llega el momento en que la invisibilizamos de modo tal que nos volvemos ciegos a ella. En mi barrio había discriminación. Este es el mismo caso de la violencia. Se ha generalizado de tal modo y en todos lados se encuentra, que pasó a ser parte del paisaje habitual en nuestro país y así, también la violencia se ha normalizado, y al hacerlo, se invisibiliza.

Somos el país de América con el mayor número de nativos, que ascienden a más del 20% de la población. Existe frente a ellos, una deuda histórica. Se debería crear un plan nacional para la dignificación de las etnias, con el objeto de proporcionarles mejores condiciones de desarrollo y mejores oportunidades de progreso, pero de verdad, no como ha sido hasta ahora, en que planes vienen, planes van y los pobladores originarios, aquellos que son los dueños primeros de México, siguen igual o peor.

Ahora, hablando de mestizaje, que puede definirse como el encuentro biológico y cultural de etnias diferentes, que dan nacimiento a nuevas etnias y nuevos fenotipos, (características observables, como la estatura, el color de los ojos, el color del pelo, el tipo de sangre, el comportamiento de determinadas enfermedades), depende de los genes de la persona que se ven influenciados por factores del medio ambiente, como la alimentación, el ejercicio, el tabaquismo y otros.

Esto explicaría, por ejemplo, por qué México tiene una proporción mayor de diabéticos que los EEUU, y es que, en nuestro país esta enfermedad es un verdadero problema de salud. También explica por qué la mayoría tenemos los ojos marrones y la piel moreno-apiñonada, somos, en su mayoría, sangre tipo O+, nuestra talla es inferior a la de europeos y gringos. Pero también nuestra alegría es desbordante, somos solidarios, muy gregarios y siempre expresamos un espíritu estoico y resistente.

El mestizaje se originó en nuestro país durante la colonización española cuando la unión entre razas dio lugar a una nueva: la mexicana.​ Desgraciadamente, ilegitimidad y mestizaje llegaron a ser términos equivalentes. Desde allá viene nuestra inseguridad y el complejo de inferioridad que Octavio Paz delineó.

Hasta a los criollos les limitaron sus posibilidades y con este acto se sentaron los cimientos del deseo de independencia y la identidad del mexicano. Sin embargo, en el norte la situación era diferente porque apaches, chiricahuas, jicarillas, mezcaleros y navajos, eran afectos a su independencia y muy propensos a la violencia.

Nunca entendieron el concepto de civilización como lo pensaban los españoles y los desencuentros nos significaron mucho sufrimiento. Fue cuestión de vida o muerte y de este modo sucumbieron diversas etnias y en la actualidad quedan solamente unas cuantas.

Entonces, para concluir, puedo aseverar -avergonzado- que sí, en México si hay discriminación racial.

Pero no basta reconocerlo. Hay que trabajar al respecto e iniciar a partir de aceptar nuestras fallas y tratar de enmendarlas. Seamos fraternos y hospitalarios con los migrantes y con los nativos. Cada uno de nosotros, desde su trinchera, debe contribuir siendo un agente de cambio positivo, en tolerancia y compasión, porque el COVID nos enseñó que la vida es efímera y no respeta edad ni condición social.

En este mundo, todos somos peregrinos y la ecología global nos enseñó que el mundo es nuestro hogar.

*Las ideas contenidas en este texto son responsabilidad de su autor y no reflejan la postura de News Report MX

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