Los monos no son mascotas
Con la campaña Los monos no son mascotas, la Profepa invita a no tener primates como mascotas y a denunciar cualquier actividad relacionada.
PROCURADURIA FEDERAL DE PROTECCION AL AMBIENTE.
25 de agosto de 2026.- México tiene tres especies de primates, todas listadas en la NOM-059-SEMARNAT-2010 en la categoría de especie “en peligro de extinción”: el mono araña, Ateles geoffroyi; el mono aullador negro, Alouatta pigra, y el mono aullador de manto, Alouatta palliata. Estas especies se distribuyen principalmente en Chiapas, Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Oaxaca, en selvas altas y medianas. Su presencia indica la salud de los bosques tropicales, pues cumplen un papel clave en la dispersión de semillas y el mantenimiento del equilibrio ecológico.
El tráfico ilegal de primates en México es un delito que causa enorme daño y sufrimiento a los ejemplares en lo individual y que ha ido mermando las poblaciones de los tres primates mexicanos.
El artículo 60 bis de la Ley General de Vida Silvestre, señala que ningún ejemplar de primate, cualquiera que sea la especie, podrá ser sujeto de aprovechamiento extractivo, ya sea de subsistencia o comercial, por lo cual su comercialización está prohibida y constituye un delito previsto en el código penal federal, con penas privativas de la libertad que van de 1 a nueve años.
Además, por cada ejemplar de primate que es vendido como mascota, por lo menos otros tres fueron asesinados.
El eslabón inicial de la cadena de tráfico ilegal es la extracción de las crías de su hábitat, donde las madres son asesinadas con arma de fuego mientras transportan a sus bebés pegados a su cuerpo. Durante esta etapa, muchos monos bebés mueren al caer de los árboles, al ser aplastados por la madre o debido a las condiciones del traslado. Una vez extraídas, las crías son acopiadas para posteriormente ser transportadas en cajas de plástico o maletas con orificios.
En este proceso, los primates sufren hacinamiento, estrés, hambre y deshidratación. Muchos mueren en esta etapa.
Separados de su grupo y de su madre desde etapas muy tempranas, los ejemplares experimentan un profundo estrés emocional y físico. Muchos presentan heridas, fracturas o infecciones derivadas del mal manejo, así como desnutrición y falta de cuidados. En los centros de acopio o durante el traslado permanecen amontonados, inmovilizados o atados, lo que provoca lesiones graves, debilitamiento y, en muchos casos, la muerte.
Los que sobreviven enfrentan una existencia marcada por el aislamiento, el miedo constante y la pérdida de sus comportamientos naturales. Al ser forzados a vivir como mascotas o en cautiverio, desarrollan conductas aberrantes como morderse, gritar o arrancarse el pelo, reflejo del trauma y el sufrimiento que padecen. La mayoría no logra adaptarse.
A este sufrimiento, se agrega el impacto que estas extracciones dejan en la salud de los ecosistemas y la capacidad reproductiva de su grupo.
Para frenar el tráfico ilegal de primates mexicanos, la Profepa realiza acciones de inspección y vigilancia en todos los eslabones de esta cadena: extracción, acopio, transporte, distribución, comercio y posesión. Entre 2019 y 2026, estas acciones han resultado en el aseguramiento de 137 ejemplares, incluyendo 96 monos araña, 24 monos saraguato y 17 monos aulladores.
Sin embargo, la demanda de primates mexicanos continúa, por lo que hoy lanzamos esta campaña para explicar que estos ejemplares no son animales de compañía. La campaña “Los monos no son mascotas” alerta sobre las consecuencias que implica el tráfico de estas especies para los potenciales compradores. Entre esas consecuencias están:
- Los primates son animales salvajes y criarlos en cautiverio no cambia este hecho. En la edad adulta, afirman cada vez más su independencia y su naturaleza, por lo que pueden ser difíciles de manejar e intolerantes con otras personas o mascotas, lo que podría ponerles en peligro.
- Las mordeduras de primate pueden ser graves e infectarse fácilmente. Una persona mordida por un mono puede necesitar un tratamiento preventivo para enfermedades graves como el herpes o la hepatitis B.
- Los primates son susceptibles a muchas de las enfermedades infecciosas que los humanos contraen, como la gripe y la tuberculosis, entre otras.
- Estos animales requieren estimulación mental y social constante. El nivel de atención continua que requieren es agotador para sus cuidadores.
Llamamos a la ciudadanía a no comprar, extraer ni tener primates como mascotas. Son ejemplares silvestres y su hábitat natural es donde mejor se encuentran.
La venta ilegal de fauna silvestre sólo existe porque hay quienes compran. Cada vez que alguien adquiere un ejemplar de vida silvestre como mascota, alimenta una cadena de tráfico, maltrato y muerte. Si no hay demanda, no hay consumo.
Por ello, decimos: Los monos no son mascotas. La Profepa invita a la ciudadanía a no adquirir, extraer, regalar o tener primates como mascotas y a denunciar cualquier actividad relacionada con el tráfico de los primates mexicanos.
