Las leyendas no nacen, las leyendas se hacen

Las leyendas no nacen, las leyendas se hacen

agosto 23, 2018 0 Por Tony Torres

Marco Antonio Sánchez Yacuta un ejemplo deportivo para las nuevas generaciones de futbolistas

Formará parte de las leyendas del Clásico Joven, América vs Cruz Azul

Por Antonio Torres

Mencionar el nombre de Marco Antonio Sánchez Yakuta dentro del fútbol mexicano es hablar de una de las Leyendas futboleras del club América, quien para convertirse en Leyenda tuvo que recorrer un largo camino desde los ocho años de edad hasta que debutó como profesional bajo los colores de su amado equipo, las Águilas del América.

Yakuta que se consolidó como el lateral del equipo de Coapa cuenta en entrevista que se le salieron las lágrimas cuando entró al terreno de juego en el legendario Estadio Azteca. No fue fácil llegar hasta ese momento, años de esfuerzo, tenacidad y sacrificios tuvieron que pasar primero para que el fino jugador debutara justo cuando también el futbolista Hugo Sánchez, jugara su primer partido con los americanistas.

El ahora director técnico en el fútbol mexicano, viaja en el tiempo durante la entrevista para este medio y recuerda emocionado, “yo inicié a jugar futbol a los 8 años de edad, fue en la escuela del Atlante IMSS de la Unidad Morelos en esta Ciudad de México, mi papá Pablo Sánchez, de oficio mecánico industrial que estudió en la Wilfrido Massieu, quien me inscribió ahí luego de insistirle en que quería jugar al futbol. Mis primeros entrenadores fueron Vidal Serna, Moacyr Santos y Marcos Rivas”.

Nacido dentro de un hogar mexicano con calor de familia, acompañado de sus hermanos menores, Cuauhtémoc, Javier y Nashely Ariadna, Marco Antonio quien vivía en la colonia Valle de Aragón, allá por los rumbos de la San Felipe de Jesús, tenía su “sueño” jugar en el Estadio Azteca y estar con el América “salir en televisión me emocionaba”.

A los 14 años, luego de seis años en la escuela de los atlantistas, su equipo quedó campeón de los Nuevos Valores y es donde “Memo Vázquez (padre) me invita a los Pumas de la UNAM y Gerardo Chincoya me invita al América”, escogió a las Águilas ya que su madre, Raquel Yacuta, era una fiel seguidora de los de Coapa “Por eso me decidí por el América”.

Pero la vida no era fácil, diario este singular jugador viajaba de Valle de Aragón en microbús al Metro Balbuena, de ahí a Pino Suarez directo a Villa Coapa en Tlalpan, “viajaba en mi limusina naranja” como él llama al Metro, bajaba a la altura de la Universidad del Valle de México y de ahí correr a los empastados del nido Águila.

Por las mañanas desayunaba huevos con frijoles y café, de ahí partía a entrenar, una vez que terminaba de entrenar comía en el club América a las 13:30, terminaba y se iba corriendo a estudiar a la Vocacional 10 que se ubica en Loreto Fabela “iba a la escuela de 3 a 10 de la noche, llegaba a la casa a las 11 y mi mamá me lavaba mis vendas y mi uniforme para el otro día”.

Con muchas dificultades entre las que se encontraban las económicas, Marco Yacuta con 15 años de edad ya estaba en la reserva profesional de los cremas americanistas, pero no lo metían a jugar dice el ahora exjugador con un tono de nostalgia, destaca que tenía que competir con otros jugadores de 20 y 22 años, antes no había categorías marcadas en los clubes.

Sobrevino entonces un año después un tema doloroso para Yacuta, su padre, inspirador y quien lo apoyaba incondicionalmente en su sueño, falleció “yo tenía 16 años”.

Sin embargo, con orgullo remarca, “la falta de mi padre fue mi inspiración, entrené muy duro, me metí de lleno, tenía que jugar bien para que mi padre, donde estuviera, supiera que llegaría a jugar en Primera División”.

Agrega que “la primera vez que pise el césped del Estadio Azteca lloré de emoción, sentí nervios, mi familia en la tribuna también derramaron lágrimas”.

Fue un 10 de diciembre de 1992 cuando Marco Antonio Sánchez Yacuta vio cristalizado su sueño, jugar en el primer equipo del América y en el coloso de Santa Úrsula Coapa “de ahí para adelante, ya no solté la primera división”, comenzó entonces a forjarse como un gran lateral izquierdo que era temido por sus rivales, corría tras el esférico con esa hambre de victoria.

Llegaron los grandes encuentros, los clásicos contra Chivas, contra Cruz Azul, contra Pumas, jugar al lado de grandes compañeros como Cuauhtémoc Blanco, Zague, Rodrigo Lara, el mismo Hugo Sánchez, con el tiempo también jugó con los clubes de Pachuca y los Indios de Ciudad Juárez, en este último dijo adiós a las canchas como profesional

Tras su retiro se mantuvo ligado al balompié cursando la carrera de Director Técnico Profesional. Entonces, Sánchez Yacuta fue auxiliar Técnico de los clubes Querétaro, León y América, con este último en distintas categorías, así como máximo responsable de los representativos Sub 15 y Sub 17 de Las Águilas, con quienes fue Campeón y Subcampeón, respectivamente.

Fue el director técnico auxiliar de Raúl “Potro” Gutiérrez en la Liga de Ascenso, precisamente dirigiendo al Club Atlante, asimismo participó en ese puesto con la Selección de México, la sub-23 en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, previamente de la mano del Potro consiguieron el campeonato preolímpico de Concacaf USA en 2015, Subcampeón de los Juegos Panamericanos en Toronto 2015 y campeón de los Juegos Centroamericanos en Veracruz, México en 2014.

Con el paso de los años Marco Antonio fue forjando su carácter y se fue transformando en leyenda una leyenda que cumplió su sueño, ser jugador de Primera División. Y ahora, el próximo 8 de Septiembre, Marco participará en el Clásico Joven de Leyendas que se disputará en el Estadio Azul, La Máquina y el América. Después de muchos años, Marco Antonio Sánchez Yacuta se hizo leyenda.