15 de junio de 2024
Economía social

Ignacio Román, académico del Departamento de Economía, Administración y Mercadología (DEAM)

20 de mayo de 2024.- Integrantes de Oxfam y de la Cepal participaron en una mesa organizada en el marco del Seminario Permanente de Economía Social y Solidaria y con la colaboración del Seminario Permanente sobre Desigualdades. Entre muchas otras ideas, se habló de la necesidad de una reforma fiscal progresiva y profunda y de buscar una mejor distribución de la riqueza.

México es un país desigual. Oxfam México lo ilustró: si toda la riqueza generada por la iniciativa privada del país fuera igual a 100 pesos, Carlos Slim, el más rico de los 14 ultrarricos del país —es decir, aquellos con una fortuna mayor a mil millones de dólares—, sería dueño de 4.48. Ser dueño de menos de cinco pesos puede parecer poco, pero al hacer la suma resulta que Slim es la persona más rica de México y de América Latina y el Caribe. Él solo tiene tanto dinero como la mitad de la población más pobre del país, que se cuenta por millones. Esta información forma parte del informe Monopolio de la desigualdad, publicado por Oxfam México, y los datos sobre cómo los ultrarricos y ricos del país acaparan la riqueza fueron compartidos durante la mesa «La economía social ante la desigualdad», organizada en el ITESO dentro del marco del Seminario Permanente de Economía Social y Solidaria y con la colaboración del Seminario Permanente sobre Desigualdades.

El encargado de conducir la charla fue Ignacio Román, académico del Departamento de Economía, Administración y Mercadología (DEAM), quien presentó a Miguel del Castillo, de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), y a Isabel Mateos y Efrén Pérez, de Oxfam México, para luego preguntarles qué se entiende por desigualdad.

El primero en tomar la palabra fue Miguel del Castillo, quien dijo que la región (México y América Latina y el Caribe) tiene sociedades «profundamente desiguales». Para ejemplificarlo, explicó cómo gran parte de la riqueza generada es acumulada por 1 por ciento de los hogares más ricos y cómo a pesar de que las empresas acumulan billones de pesos en dividendos, estos no se traducen en beneficios o mayores ingresos para los trabajadores, sino que sólo se acumula. «El bajo crecimiento económico se debe al estancamiento circular, la especulación y el consumo suntuario». En ese sentido, dijo, «en la Cepal no estamos contra la reforma fiscal, claro que es necesaria, pero la raíz de la desigualdad está en el pésimo reparto de la riqueza. Esa es la raíz y ahí es donde entra la economía social. Deben buscarse otros modelos, con mayor participación de los trabajadores en las empresas. Una solución de fondo es una economía social entendida como cooperativismo».

En tiempos en los que se habla del fracaso del capitalismo como modelo económico, Isabel Mateos dijo que en realidad se trata de todo lo contrario. «El sistema no está roto, funciona a la perfección para lo que está diseñado: la acumulación de la riqueza y para propiciar una desigualdad sistemática y sistematizada». La integrante de Oxfam explicó que se trata de un modelo que depreda los recursos del planeta, se sustenta en empleos precarios y desdeña las tareas de cuidados que en la mayor parte de los casos recae en las mujeres. «Debemos generar modelos económicos distintos para asegurar la sustentabilidad. La economía es una decisión política», dijo y añadió, siguiendo lo dicho por Del Castillo, que es indispensable una «reforma fiscal progresiva y profunda, con un reparto más justo de los ingresos».

Efrén Pérez expuso los datos del informe Monopolio de la desigualdad y dijo que «los milmillonarios del país no lo son por su trabajo, porque se levantaron a las cinco de la mañana y se tomaron su jugo verde, sino porque se beneficiaron de la política de privatizaciones y de concesiones. El Estado hizo posible que se enriquecieran de esa manera, vale la pena preguntarse entonces para quién trabaja el Estado».

Mateos dijo que es importante que desde las universidades se exploren otros modelos económicos, más enfocados en la economía de cuidados porque «no existe nada si no se cuida la vida. Es necesario un cambio de paradigma y enseñar a quienes estudian economía otras formas de economía, que las universidades sean espacios para cuestionar el modelo actual». Por otro lado, Pérez mencionó que esto debe hacerse no sólo en las instituciones educativas, sino también fuera de ellas. «La economía nos afecta a todas las personas, hay que acercarla a la vida cotidiana».

Por la misma línea de pensamiento se expresó Miguel del Castillo y dijo que hay que tener cuidado de no caer en la trampa de propuestas que en el discurso se asumen como diferentes, pero en el fondo «defienden el modelo económico actual y buscan mercantilizar todos los aspectos de la vida. Son muy hábiles para retomar conceptos». Además, dijo cómo desde la Cepal han visto cómo las democracias de la región están siendo controladas por la oligarquía para que no se realicen los cambios necesarios.

Una idea que apareció repetidamente durante la sesión fue la de la reforma fiscal, que Mateos calificó como «ineludible» porque México es el país «con peor recaudación fiscal de América Latina y de los países miembros de la  Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico​s (OCDE). Se necesita una reforma fiscal progresiva y profunda que incluya ajustes en el gasto, porque en México recaudamos poco y gastamos mal».

Miguel del Castillo mencionó que es necesario apoyar a las pequeñas y medianas empresas y que desde las universidades se impulse el emprendurismo social. Pérez concluyó diciendo que es necesario que las empresas y el emprendimiento consideren cómo se relacionan con otros aspectos de la vida y cómo su creación puede afectar a las comunidades que los rodean.

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