mar. Jun 25th, 2019

El Colegio Académico de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) eligió, en su Sesión número 457, a la doctora Alejandra A. Covarrubias Robles como nueva integrante de la Junta Directiva de esta casa de estudios, en sustitución de la doctora María Elena Álvarez-Buylla Roces, quien renunció a su cargo.

La investigadora titular “C” del Departamento de Biología Molecular del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha dirigido su trabajo al estudio de las respuestas de las plantas a la limitación de agua, utilizando enfoques bioquímicos, genéticos, moleculares y celulares.

La académica del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel III, desde 2003 es miembro de las academias Mexicana de Ciencias y de Ciencias de Morelos. Ha participado en más de 80 publicaciones, incluidos artículos científicos y capítulos en libros, y ha dirigido múltiples tesis de licenciatura, maestría y doctorado.

Invitada frecuente como conferencista en congresos, simposios y mesas redondas en reuniones científicas internacionales y nacionales, recientemente obtuvo el Newton Prize 2018 por un proyecto que sometió en colaboración con los doctores Caspar Chater y Julie Gray, catedráticos de la Universidad de Sheffield, Gran Bretaña.

Entrevistada en la sesión 456 del Colegio Académico, Covarrubias Robles expuso que su primer encuentro con la UAM le dejó ver una Institución innovadora que permite a los estudiantes explorar nuevas avenidas de estudio, generar mayor curiosidad y creatividad, así como un acercamiento más eficiente hacia los problemas sociales y tecnológicos que aquejan a México.

Tal objetivo va por buen camino, ya que la Casa abierta al tiempo está reconocida entre las cien universidades con mayor impacto social a nivel internacional, debido a que ha estado implicada en una gama de proyectos sociales con el objetivo de resolver asuntos que involucran a la población más vulnerable del país.

La razón principal por la que considera importante formar parte de la Junta Directiva de la UAM es porque “estoy convencida de que las universidades públicas deben ser el motor de desarrollo del país, tanto en las áreas sociales como científicas”.

Hasta ahora las casas de estudio públicas han jugado un papel trascendental e indiscutible en la historia del país, aportando personas críticas, con libertad de pensamiento, sentido social y compromiso, además de una buena formación académica que, dentro de sus posibilidades, han contribuido a la solución de muchos asuntos.

“Quizás una mejor historia estaríamos contando si nuestras instituciones hubiesen recibido el apoyo decidido y constante que se ha requerido para fortalecer nuestros fundamentos” y consolidar el impacto que sus miembros desempeñan en estas universidades.

La doctora Covarrubias Robles reconoció que los momentos que vive el país no son los más alentadores, pero “estoy convencida de que no podemos instalarnos en el pesimismo pues podríamos perder lo que ya se ganó”.

México necesita gente con capacidad crítica, bien preparada, sensible a los problemas del país y comprometida con su solución, lo que no se podría lograr sin la participación de las universidades públicas.

Por ello “es una obligación para quienes trabajamos en ellas, el buscar –con imaginación y sin flaquear– soluciones a las limitaciones que se tienen y frenan no sólo su desempeño, sino también su desarrollo”.

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