mar. Oct 15th, 2019

Imagen tomada de internet

Con sus 248 años de historia la Lotería Nacional (Lotenal) es sustento de cerca de diez mil familias a nivel nacional; sin embargo los trabajadores viven en la incertidumbre de no saber si seguirán contando con la que por muchos años ha sido su principal fuente de ingresos.

 

Mediante un Punto de Acuerdo, el diputado Jorge Gaviño Ambriz solicitó al director general de Lotenal, Ernesto Prieto Ortega, y al secretario de Hacienda y Crédito Público, Carlos Urzúa, informen en qué consiste el plan de transformación de la Lotería Nacional para la Asistencia Pública, anunciado por el titular del Ejecutivo Federal, el pasado 15 de abril.

 

Jorge Gaviño señaló que desde que el presidente de la República  en su conferencia mañanera dijo que “ya hay una exposición preparada”, van a venir a explicar en qué va a consistir la transformación de la Lotería Nacional. De ese un nuevo “plan” no se conocen más detalles.

 

“Por eso precisamente están aquí los trabajadores protestando, de la única manera que saben hacerlo, haciendo su trabajo: vendiendo billetes de Lotería”, apuntó Gaviño.

 

Desde su creación, el objetivo de la Lotería ha sido apoyar al gobierno en programas de asistencia pública y en el financiamiento de proyectos como el Hospital General en tiempos de Porfirio Díaz.

 

En el 2008, la Lotería empieza a ser gravada con el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), lo cual la coloca en un estado económico crítico que le impide cumplir cabalmente con el propósito para el que fue creada.

 

Este impuesto es el mismo que tienen que pagar los casinos operados por particulares que buscan, a toda costa, “atrapar” nuevos clientes y convertirlos en jugadores dependientes con tal de obtener pingües ganancias.

 

Sin embargo, ellos tienen la posibilidad de deducir el IEPS de manera directa antes de los sorteos. La Lotería no.

 

En muchos países existe una lotería de Estado, que con su presencia logra normar actividades para evitar la ludopatía. No es correcto y, por el contrario, puede ser muy peligroso, que juegos y sorteos queden al libre arbitrio del mercado.

 

Los casinos ofrecen como productos una serie de “juegos activos” como apuestas deportivas, bingo y otros juegos de azar como Blackjack, acompañadas de alimentos y bebidas alcohólicas, en un ambiente diseñado para hacer que el consumidor gaste la mayor cantidad de dinero posible.

 

Para tal efecto, también ofrecen atractivas promociones por las cuales no pagan ningún impuesto, aumentando aún más sus ganancias.

 

Por otro lado, la Lotería únicamente tiene “juegos pasivos”, es decir: vende billetes para sorteos que se realizan en días y horas específicas. De esta manera, la Lotería Nacional difícilmente puede competir con los casinos.

 

Por eso es injusto pretender que esta institución, que tiene como finalidad la asistencia pública, pague el mismo impuesto que las grandes empresas dedicadas a las apuestas y juegos de azar. Debemos eliminar el cobro del IEPS a la Lotería.

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