sáb. Jul 20th, 2019

En sus 45 años de existencia, la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) ha alcanzado gran influencia en México, como evidencia el lugar que ocupan sus egresados, muchos de los cuales han construido parte del mercado de trabajo porque durante su paso por esta casa de estudios aprendieron a pensar, señaló el periodista mexicano Javier Solórzano Zinser.

El próximo 4 de julio, a las 11:00 horas, en la Sala de Consejo Académico de la Unidad Xochimilco el comunicador impartirá la ponencia El periodismo de antes y el actual: una experiencia compartida, la cual será presentada por Mónica Rodríguez Cárdenas como parte del Ciclo Conferencias Magistrales Metropolitanas.

En entrevista compartió parte de su experiencia como profesor fundador de esta Institución, una etapa relevante de su vida porque le permitió profundizar en la disciplina comunicacional desde una perspectiva académica innovadora, al mismo tiempo que formaba jóvenes que pensaban y aprendían con instrumentos para hacerse valer en su campo laboral.

En muchas áreas de las ingenierías, el derecho y las ciencias biológicas y de la salud, entre otras relacionadas con el diseño y las humanidades, la UAM ha jugado un papel destacado, aunque esto quizá no ha sido suficientemente entendido, “ya que vivimos en una nación donde no se reconoce a quienes hacen ciencia, aun cuando son los verdaderos actores sociales responsables de la transformación”.

Solórzano Zinser recordó que desde muy joven estuvo motivado por la curiosidad y el interés por cosas básicas del país, como los ganadores en el fútbol y el béisbol, pero eso “me fue llevando a estudiar Ciencias y Técnicas de la Información en la Universidad Iberoamericana, aunque en ese tiempo también me llamaba la atención la sociología”.

Jesús Favela, quien fue uno de sus profesores, lo invitaría a colaborar en la Unidad Xochimilco de la UAM cuando en sus inicios estaba creando la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, así que “con un equipo, en los gallineros, comenzamos a diseñarla, en tanto los alumnos cursaban los troncos generales”.

A la fecha nunca se ha alcanzado a tomar la dimensión y el valor de ese grupo fundacional de la UAM, en el que había muchos académicos de gran capacidad y títulos, pero también otros que habían salido de la cárcel, derivado del movimiento de 1968; economistas, sociólogos y médicos de primer nivel, algunos incluso llegados desde Chile, dieron forma a los grupos interdisciplinarios de ahora.

Los primeros módulos fueron relativamente fáciles porque el Tronco Interdivisional ya estaba hecho, pero como los de comunicación no, se debió buscar “que los alumnos en esta área conocieran las condiciones sociales, económicas y políticas de la disciplina y cómo determinaban el tipo de mensaje, por lo que cuando entramos a elaborar metodologías sufrimos bastante”.

Afortunadamente “conocía a Armand Mattelart y le hablé desesperado pidiéndole que viniera a ayudarnos. Él es un tipo excepcional, fuera de serie, vino y nos abrió muchas puertas, pero no sólo eso, nos presentó a dos o tres personajes, entre ellos a Héctor Schmucler, uno de los que más impactó en mi formación”.

En esos años azarosos, divertidos y complicados, incluso “a veces aparecían ranas porque estaba cerca de Xochimilco y en ese ambiente generaciones de alumnos y académicos de tiempo parcial o tiempo completo prácticamente vivían allí, lo que provocaba poco a poco que te fueras enamorando e integrando al proyecto: la universidad se iba convirtiendo en parte de tu vida”.

Si bien cursé mis estudios en la Iberoamericana y otra parte en la Universidad Nacional Autónoma de México, mi formación acabó siendo en la UAM gracias a mis compañeros. Cuando entraba a dar clases yo tenía 23 años y mis alumnos 21, y ellos tenían que aprender de mí”.

Solórzano Zinser manifestó que esos primeros años de la Casa abierta al tiempo significaron “un proceso importantísimo en mi vida y en la de todos los que estábamos allí, porque tuvimos lo que pasó ahora, una huelga para obtener el reconocimiento de un sindicato, en ese momento se creó uno académico-administrativo que siempre fue muy polémico, pero pensábamos que con él estábamos dando un paso adelante”.

Con la apertura de los talleres se constituyó otro proceso complejo, porque no era fácil enseñar televisión en un pizarrón, entonces la gran batalla que dio todo el personal del área fue uno de los grandes momentos de la licenciatura, como sucedió con Marco Julio Linares, la piedra de toque de esos espacios”, comentó.

La UAM comenzó a caracterizarse por darle un enfoque nuevo al profesor al integrarse a los alumnos para ayudarlos en su proceso de enseñanza-aprendizaje, “a mí se me ocurrió eso de las réplicas que luego se convirtieron en súplicas, pero resultaban de trabajos de investigación realizados en tres trimestres con base en tres máximas: relevante, vigente y pertinente, y en una comunidad capaz de incidir en la realidad inmediata”.

En la actualidad los nuevos periodistas –frente a la apertura de los medios, el despunte tecnológico y el reto de mantenerse cerca de la audiencia– tienen como mejor arma la formación integral y “no deben dejar de pensar en lo social ni dejar pasar por alto los aspectos económicos, políticos y culturales, ya que la vida que nos pasa enfrente es la que deben asir.

“El nombre del juego sigue siendo el contenido, lo que tú cuentas es lo que hace que la gente se te acerque o se aleje. Ahora estamos ante un fenómeno muy singular, resulta que la gente se la pasa mucho tiempo en las redes y a mí que he estado un largo periodo en radio y televisión eso me sorprende, porque están tratando de averiguar si las cosas son verdaderas”, mencionó.

En la actualidad el profesional de esta disciplina “no debe ser muy distinto al que yo conocí cuando empecé, sólo hay que distinguir si vamos a hacer un periodismo de militancia o de la sociedad; se puede hacer para defender una causa o un gobierno, y hay ciertas investigaciones que merecen todo nuestro compromiso”.

Si algo se tiene que hacer es informar, contar historias e investigar. Ahora como nunca “y en un país como el nuestro, las cosas que pasan a diario nos afectan a todos, en otro tiempo te podías aislar, pero ahora tu seguridad, economía y salud se pueden ver afectados, y el hecho de mantenerse informados es saber el estado de las cosas y lo que está pasando en el lugar donde vives.

“A mí me queda muy claro, porque formo parte de esta estructura, que estamos en medio de elementos que tienen que ver con la credibilidad y la confianza, y los universitarios de la UAM saben muy bien a quién creerle, a quién ver y a quién no ver”, finalizó.

El Ciclo Conferencias Magistrales Metropolitanas ha sido de carácter itinerante por las cinco unidades universitarias, con la presentación de exponentes de diversas áreas del conocimiento que han alentado la reflexión sobre asuntos relevantes de México y el mundo.

Esta ponencia, al igual que las diez precedentes, será transmitida en el sitio www.uam.mx/video/envivo/ y en la página oficial de Facebook: Universidad Autónoma Metropolitana, en concordancia con el compromiso institucional de divulgar el conocimiento y la cultura.

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