mar. Oct 15th, 2019

Considerada una de las máximas exponentes de la literatura latinoamericana, María Luisa Puga vuelve a la escena de las letras a través de una compilación de investigaciones realizadas por críticos nacionales y estadounidenses, escudriñando los géneros que cultivó, que no pueden ser considerados cuentos o novelas propiamente dichas, sino obras que escapan a los estándares del género.

El libro María Luisa Puga y el espacio de la reconstrucción, coordinado por Alejandro Puga, Carmen Patricia Tovar y Amanda L. Petersen, reúne más de seis años de esfuerzo por parte de familiares y estudiosos para explicar y dar mejor sentido a cada uno de los aspectos más relevantes de la escritora mexicana, resultando en un texto profundamente personal y académico.

Durante la presentación –en el Centro de Difusión Cultural Casa del Tiempo de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM)– Petersen dijo que la obra de Puga no sólo es en cierta forma fantasmal, sino que en ella predominan también afanes por desarrollar discursos no dominantes, sino marginales, y revelar partes de la sociedad poco visibles para el mundo.

El ejemplo más canónico de la autora es Pánico y peligro cuando desarrolla antes que nadie la experiencia de las protestas y las masacres estudiantiles desde una perspectiva femenina, escrita con una subjetividad con la que no había sido narrada anteriormente.

La maestra de la Universidad de San Diego ofreció un recorrido por los principales elementos de cada capítulo, como el de Alejandro Puga, quien habla desde el Flâneuse, un estilo muy urbano que permite ver una realidad citadina y cotidiana contada desde una perspectiva femenina, o el de Patricia Tovar que examina, desde el personaje de Antonia, la postura existencialista de la autora, mostrando cuestionamientos a los roles de género propios de su momento histórico.

También destaca al apartado dedicado a la crisis de lectura mexicana, escrito por Workeman, y la entrevista con Elena Poniatowska en la que se evidencia la rígida disciplina de Puga por escribir, exigida por sí misma a lo largo de su vida y de la que dan cuenta la producción de todos sus diarios.

En tanto que en otro capítulo María de Alba analiza el lenguaje del dolor, la manera como éste puede ser manipulado y construido de la mente hacia el cuerpo, a propósito de la última novela de la escritora realizada en una etapa de su vida gravemente afectada por los dolores que sufría a causa de la artritis y la leucemia.

Carolina Gómez Gutiérrez, licenciada en Filosofía por la Unidad Iztapalapa, dijo que el aspecto innovador de este entramado de estudios es que los críticos e investigadores provienen de diferentes disciplinas, las cuales se entrecruzan con la narrativa de Puga para construir sus observaciones, por ello en los textos pueden encontrarse audaces perspectivas filosóficas, encuadres sociológicos, antropológicos, psicológicos y, desde luego, literarios.

En este sentido los autores dejan constancia del porqué de los títulos, temas, escenarios y personajes, además al reconstruir parte de las narraciones de Puga develan a los lectores nuevos significados que demuestran la importancia de la narrativa de la autora.

Alejandro Puga, co-coordinador del libro, dijo que fue la diversidad temática la que los inspiró a hacer un estudio interdisciplinario desde varias vertientes analíticas, volviéndose éste el soporte general de la publicación que alberga once miradas expertas distintas, reunidas en cinco grandes bloques.

“Nuestra familia había recorrido un largo camino para encontrar el lugar que albergarían sus cuadernos y diarios, hasta que la Universidad de Texas se interesó en mantener los llamadosMaría Luisa Puga Papers, constituyendo un doble honor, pues dos reconocidas universidades de América ponen su empeño e interés en rescatar esta obra.

Además la publicación a cargo de la UAM sucede en un momento muy oportuno, ya que no sólo se publicaron los diarios de Puga en la ciudad de Austin, Texas sino que la Editorial Siglo XXI ha lanzado nuevas ediciones de las novelas y cuentos de Puga, señaló el sobrino de la ensayista mexicana.

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