3 de diciembre de 2020
cancún fracaso del mando único

La separación del cargo del hoy ex Secretario de Seguridad Pública de Quintana Roo por no acatar las instrucciones del gobernador y permitir que la manifestación de colectivos feministas en la cabecera municipal de Benito Juárez (Cancún) terminara con dos heridos por arma de fuego disparadas por policías municipales, confirma que el modelo de policía de “Mando único” estatal ha fracasado, ya que por más voluntad política que exista por parte del mandatario estatal y los presidentes municipales, jamás sustituirá lo que marca la constitución y las leyes secundarias en la materia.

Lo anterior confirma que mientras no exista un andamiaje jurídico sólido, el autodenominado “Mando único” tendrá un alcance relativo y limitado, ya que orgánicamente las corporaciones municipales seguirán dependiendo de los “alcaldes” y situaciones como la de la noche del lunes en Cancún dificultarán la investigación para encontrar a los verdaderos responsables, ya que las líneas de mando y las atribuciones se cruzan y podrían alcanzar personajes ajenos al conflicto, incluso terminar deteniendo un “chivo expiatorio” que nada tiene que ver en el conflicto.

En sentido estricto, el encargado del “Mando único” no es responsable de lo que haga el Director de la Policía municipal que rinde cuentas a la alcaldesa, y en todo caso le comparte un reporte de sus actividades al SSP del estado, pero más por cortesía que porque así lo dicte el reglamento y manuales de organización y de procedimientos.

En medio de esta confusión, el primero en ser destituido por la presidenta municipal -y no por el SSP estatal- fue el Director de la corporación municipal; sin embargo, en el transcurso de la noche de ayer el titular de la SSP estatal y en teoría responsable del Mando único también fue separado del cargo.

Antes de que el propio gobernador anunciara su renuncia, el SSP de Quintana Roo trató de deslindarse de la represión de que fueron objeto los colectivos feministas y la agresión con arma de fuego a los dos periodistas, calificando el hecho como una “estupidez” en vez de asumir su responsabilidad y precisar que al menos de palabra él estaba al mando de la policía municipal, porque en los hechos no pudo hacer gran cosa.

Si no hubieran impulsado la figura de “Mando único”, ni el gobernador ni el SSP estatal serían responsables directos de lo que haga o deje de hacer el titular de la policía municipal; sin embargo, en el ánimo de controlar la operación de las policías municipales, además de ahorrar recursos y “eficientar” la función policial, ahora les tocará pagar por algo que formalmente no les corresponde y de ahí la destitución de quien hasta ayer era considerado como uno de los mejores policías de México, aunque nunca haya pisado la calle como patrullero o como investigador desde cero.

Todavía la noche del 9 de noviembre el mandatario estatal trató de defender la responsabilidad de su gobierno con una serie de mensajes en twitter en los que dejaba en claro que “di instrucciones precisas de NO agresiones y NO armas en las marchas que se darán el día de hoy”.

Sin embargo, no fue suficiente para que no lo alcanzara el efecto de hechos que en breve dieron la vuelta al mundo, dada la importancia del destino turístico que significa Cancún a nivel global.

Al respecto, habría que agregar que si el gobernador no es culpable del fallido operativo de la policía municipal, por lo menos es el responsable político, al igual que la presidenta municipal y jefa directa de la corporación que hizo uso de las armas de fuego, y en esta ocasión el “Mando único” no los salvará de las consecuencias de lo que ya es considerado el primer acto de represión en la emblemática entidad.

No cabe duda que los citados hechos, que por cierto fueron condenados por el propio presidente de la República, la secretaría de Gobernación, la oficina responsable de Derechos Humanos de la ONU en México y hasta la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), traerán consecuencias graves en términos de imagen.

Por lo pronto ya pusieron contra las cuerdas al gobernador que terminó sacrificando a su SSP y dio paso a las investigaciones que seguramente traerán consecuencias políticas y hasta jurídicas.

Lo anterior parte de la premisa de que mientras la constitución y las leyes secundarias no expresen claramente que el titular de la SSP estatal es el superior jerárquico del Director de la policía municipal de Benito Juárez (Cancún), todo puede interpretarse como una ilegalidad, como ya pasó en el estado de Morelos cuando el mismo personaje estuvo a cargo de la mayoría de las policías municipales, pero solo con base en convenios de alcance limitado.

De paso viene a confirmar que el “Mando único” estatal, igual que el “Mando mixto” o “Mando coordinado” legalmente no existen, son solo aberraciones o caprichos de quien está temporalmente al mando de los policías estatales, pero que en los hechos las policías municipales solo le obedecen porque les hecha el cargo encima y no por lo que marca la ley, mientras que los presidentes municipales -por comodidad o por no “mancharse las manos”- acceden a entregarles el mando de sus corporaciones, sin saber que cuando surgen este tipo de problemas todos pierden y todos se acusan.

El mismo hecho de violencia aclara que donde todos mandan, nadie manda; el que más grita en la calle y en su oficina, es porque no lo puede hacer en su casa, y que donde todos hacen todo, nadie hace nada y ahí están los resultados.

Por lo pronto, todo parece indicar que se avecina un conflicto político de mayores consecuencias entre el municipio de Benito Juárez, que gobierna Morena, y el estado, que gobierna el PAN-PRD; peor aún, el gobierno federal ya enfocó sutilmente sus baterías al gobierno del estado y se ve difícil que sacrifique a la presidenta municipal cuando es uno de sus mayores activos para contender por la gubernatura en 2022.

Además, tal parece que el presidente de la República ya “instruyó” a la CNDH para que inicie una queja por la violación a los derechos humanos de las víctimas, algo que no vimos en el caso del asesinato de Jessica Silva en Delicias, Chihuahua por parte de la Guardia Nacional tras la conclusión de una manifestación en la presa “La Boquilla”.

No cabe duda de que hay guardias nacionales consentidos y policías (municipales, estatales y federales) detestados, por no decir “apestados”.

Cuando haya terminado este conflicto, quien terminará perdiendo es el ciudadano, que ya no sabe si confiar en las autoridades municipales, estatales o federales en momentos que lo que más importa es la “politiquería” entre los gobernantes.

*Las ideas contenidas en este texto son responsabilidad de su autor y no reflejan la postura de News Report MX

Facundo Rosas realizó sus estudios de Ingeniería en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), donde fue condecorado con la “Medalla al Mérito Universitario”;  cuenta con Maestrías en Administración y en Seguridad Pública y Derechos Humanos.

Facundo Rosas

Su trayectoria incluye el haber sido Director General de Terrorismo de la Policía Federal Preventiva (PFP), Director General de Análisis Táctico de la Agencia Federal de Investigación (AFI), Coordinador de Inteligencia para la Prevención de la PFP, Subsecretario de Estrategia e Inteligencia Policial de la SSP Federal, Subsecretario de Prevención, Vinculación y Derechos Humanos de la SSP Federal, entre otros cargos.

Entre marzo de 2010 y febrero de 2012 atendió directamente la problemática de violencia en Ciudad Juárez, Chihuahua en el marco de la Estrategia “Todos Somos Juárez”.

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