24 de enero de 2021

OPINIÓN | Del «naranja con alerta» al «ya llegaron las vacunas»

La gente ya se hartó de tantos mensajes engañosos, contradictorios e inverosímiles, empezando por el jefe del ejecutivo federal, quien una vez más pide que “nos quedemos en casa” y sale corriendo al sureste para continuar con su campaña política disfrazada de supervisión al Tren Maya

Parafraseando al cantautor cubano Silvio Rodríguez cuando dice “tomando en cuenta los últimos sucesos” (playa girón, 1969), en realidad en la Ciudad de México nunca estuvimos en “naranja con alerta” ni tampoco llegaron ayer las vacunas.

Aunque parecían verdades de perogrullo, ni una ni otra resultaron ciertas ya que en la capital siempre estuvimos en rojo, aunque la jefa de gobierno manejara que salimos del rojo para quedarnos en “naranja con alerta”, después que pasamos al “naranja al límite” para terminar con una “alerta por emergencia de Covid”, sea cual sea el significado de esta nueva categoría de riesgo o “maroma semántica”.

Lo único cierto es que cuando se le acabaron las tonalidades al naranja, el gobierno de la CDMX terminó mandando al diablo al semáforo epidemiológico en virtud de que otro cierre de actividades no esenciales traería consigo un nuevo golpe a la economía de la ciudad y del país.

Sin embargo, cuando no quedaba otra opción más que regresar al confinamiento, tuvo que recurrir nuevamente al semáforo y nos recetó tres semanas más de encierro, las cuales probablemente tampoco serán suficientes porque la gente ya se hartó de tantos mensajes engañosos, contradictorios e inverosímiles, empezando por el jefe del ejecutivo federal, quien una vez más pide que “nos quedemos en casa” y sale corriendo al sureste para continuar con su campaña política disfrazada de supervisión al tren maya sin hacer uso del cubrebocas.

Mientras el presidente de la República anda fuera de Palacio Nacional, las autoridades de salud, comenzando por el vocero en materia de Covid-19, se contradice pidiendo que los demás usemos mascarillas pero él y su equipo de trabajo apenas si se las ponen, tal vez sólo para la foto.

Por lo pronto muchos habitantes de las colonias y pueblos del sur de la Ciudad de México, particularmente los comerciantes informales, decidieron que no se volverán a confinar ya que la vez pasada les dijeron que no se instalaran y a cambio les apoyarían económicamente pero los recursos jamás llegaron y de algo tienen que vivir.

Queda claro que los apoyos económicos anunciados ayer por el gobierno de la CDMX son a todas luces insuficientes para tanto desgaste acumulado.

Si alguien tiene duda, que se dé una vuelta por los pueblos de la montaña de las alcaldías de Xochimilco y Milpa Alta y se dará cuenta que lo único que está cerrado son las iglesias, lo demás permanece abierto porque la gente ha decidido retomar las calles tras casi 9 meses de encierro; peor aún, mientras las autoridades están concentradas en el “combate” a la pandemia, las invasiones y construcción de vivienda irregular en zonas de conservación ecológica avanzan en forma silenciosa.

Tan erráticos han sido los mensajes que cuando más cerca estábamos del arribo de la vacuna de Pfizer, ésta no llegó en la fecha prevista, obligando a la autoridad federal y al gobierno de Coahuila a buscar algún culpable para no cargar con las críticas que no se hicieron esperar.

Si bien nos va, al momento de publicarse esta columna estará llegando al aeropuerto de la CDMX el primer lote de la vacuna que consta de 1 millón 417 mil 659 dosis, para comenzar su aplicación mañana, mientras que el segundo embarque lo hará hasta el próximo martes.

El retraso de la vacuna confirma que lo único que nos sale bien como país son los simulacros y el referente a la recepción y traslado de la vacuna hasta Coahuila fue el mejor ejemplo, el otro fue el del sismo del 19 de septiembre de 2017, que salió tan bien que horas después tembló en la ciudad de México y los estados de Puebla, Morelos y Oaxaca, provocando que más de uno haya pensado que se trataba de otro simulacro o que se habían quedado pegada la alarma.

Finalmente y recordando la máxima de que las hojas y las masas no se mueven solas, así como que los votos no los trae Santa Claus, llama la atención que las primeras vacunas vayan a ser aplicadas en la Ciudad de México y Coahuila.

En el caso de la capital del país la lógica indica que deben ser canalizadas a la ciudad con mayores contagios en los últimos días y semanas, pero a Coahuila por qué si es una entidad gobernada por el PRI y en el reciente proceso electoral se llevó “carro completo” en el congreso. La respuesta podría ser que a Morena le urge recuperar el terreno perdido, no para la intermedia del 2021 que para dicha entidad no aplica, sino para la revocación de mandato y hay que empezar desde ahora con una campaña electoral más que de salud.

De ser así la vacuna que no producimos en México sino que solo importamos le habría caído también al gobierno de la República “como anillo al dedo”.

*Las ideas contenidas en este texto son responsabilidad de su autor y no reflejan la postura de News Report MX

Facundo Rosas realizó sus estudios de Ingeniería en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), donde fue condecorado con la “Medalla al Mérito Universitario”;  cuenta con Maestrías en Administración y en Seguridad Pública y Derechos Humanos.

Facundo Rosas

Su trayectoria incluye el haber sido Director General de Terrorismo de la Policía Federal Preventiva (PFP), Director General de Análisis Táctico de la Agencia Federal de Investigación (AFI), Coordinador de Inteligencia para la Prevención de la PFP, Subsecretario de Estrategia e Inteligencia Policial de la SSP Federal, Subsecretario de Prevención, Vinculación y Derechos Humanos de la SSP Federal, entre otros cargos.

Entre marzo de 2010 y febrero de 2012 atendió directamente la problemática de violencia en Ciudad Juárez, Chihuahua en el marco de la Estrategia “Todos Somos Juárez”.

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