28 de febrero de 2021
mejor me tiro a la basura

En psicoanálisis, acting out es un término que “para designar acciones presentan casi siempre un carácter impulsivo relativamente aislable en el curso de sus actividades, en contraste relativo con los sistemas de motivación habitual del individuo, y que adoptan a menudo una forma auto o o heteroagresiva”. En el acting out el analista ve el surgimiento emergente de lo reprimido.

Fenichel O., Teoría psicoanalítica de la neurosis.

Otra vez igual, se me perdió la brújula del bocho es muy bizarra mi figura, mejor me tiro a la basura. Otra vez igual, la verborragia de los sentimientos estoy seguro y entro en duda, mejor me tiro a la basura.

Los Auténticos decadentes. Canción: Me tiro a la basura.

Mejor me tiro a la basura

Eran las cinco pasadas en la Avenida Libertad de San Luis Río Colorado, Sonora;  junto a la farmacia Libertad había un pequeño consultorio con dos oficinas, una recepción y una sala de espera con un televisor. Los consultorios eran atendidos por el médico psiquiatra Roberto López y el doctor en psicología Borromeo Paz.

La tarde transcurría con la normalidad propia de un consultorio de esa naturaleza, la recepcionista se encargaba de gestionar ambas agendas, por lo que salía un paciente, pasaba a recepción, pagaba su consulta y le agendaban su próxima cita; acto seguido se le indicaba al siguiente paciente en la agenda que podía pasar a su consulta. Nada extraordinario.

Pero esa tarde, el hábito convertido en normalidad en esa pequeña oficina de ese pequeño pueblo fronterizo se vio asaltada por la súbita irrupción de una pareja en ese consultorio. Él, en excelentes condiciones de aseo y aliño personal, un hombre de 1.80, con buenas maneras acompaña o, mejor dicho, lleva a una mujer de 1.60, desorientada, en pésimas condiciones, pero en serio pésimas condiciones de aseo y aliño personal.

Si la imagen de “María la del barrio» nos parece ficcional y chafa, propia de una producción de Televisa, esta mujer se veía así, pero el problema no es como se veía, el problema es como olía; por alguna razón apestaba a basura.

Isaac, el hombre que la llevaba, le solicita amablemente una consulta de urgencia con el psiquiatra; la recepcionista se levanta, toma el teléfono y se va a la parte trasera de la oficina donde tenían una pequeña estancia para comer y descansar, desde ahí llama a la extensión del doctor López y le da cuenta de lo que esta pasando, recibe la instrucción de que cuando salga el paciente que estaba en turno, pase a la mujer.

Así se lo hace saber al señor Isaac, quien entiende que su esposa (porque la mujer es su esposa) despide un olor insoportable y sale a esperar su turno a la calle, de todas maneras el consultorio tiene dos grandes ventanas, por lo que se mira todo hacia adentro.

Finalmente les indican que pueden pasar y después de que el señor Isaac habla como una hora con el doctor, toma el teléfono y le llama a la recepcionista, quien entra a la oficina del doctor y recibe la instrucción de que le hable al psicólogo.

Muy tímidamente toca en la puerta del psicólogo, quién se encontraba en plena consulta y como regla, bajo esa circunstancia nunca debería de ser interrumpido… bueno, salvo que fuera una emergencia, por lo que cuando abre la puerta y le dice al doctor Borromeo que el doctor López le llama, se disculpa con el paciente en turno y va al otro consultorio.

El Doctor le presenta al señor Isaac, pero la vista la fija en la señora que está sentada en el rincón, con los codos apoyados sobre sus rodillas y tapándose la cara con las palmas de las manos.

Isaac le comenta que la señora Inés llevaba un par de días extraviada y que finalmente la encontraron caminando momentos antes por la periferia del pequeño pueblo, le hablaban y no respondía, entonces estacionaron la camioneta pick up en la que venían y se apearon, la comenzaron a seguir llamándola por su nombre y ni siquiera volteaba. Inés continuó caminando cuando de pronto se metió a un contenedor de basura. 

En algunos lugares el sistema de recolección de basura trabaja bajo un esquema en el que los ciudadanos llevan su basura a unos cubos metálicos  grandes, verdes, que el camión con un mecanismo levanta y voltea ya hacia dentro del mismo, luego otro mecanismo comprime la basura para así llevarla a los tiraderos.

La verdad que cada día está más en desuso este sistema, ya que estos contenedores son unos verdaderos focos de infección. La señora Inés tenía dos días habitando dentro de un contenedor, en ese momento estaba desorientada en las cuatro esferas, como se dice en esa jerga, muy seguramente por deshidratación.

La indicación es esta: “llévela a tal clínica, tenemos que estabilizarla, está deshidratada, desnutrida, insolada y muy probablemente tenga algún episodio psicótico, después de eso le voy a dar tratamiento y en dos semanas va a iniciar tratamiento con el psicoanalista, ya él le dirá cuantas veces por semana la consultará»

“Espéreme veinte minutos y ahorita platico unos diez minutos con usted» sentencia el psicólogo, quien rápidamente vuelve a su oficina a continuar con lo que estaba haciendo.

Transcurren los diez minutos y el doctor Borromeo hace pasar al señor Isaac; le dice que no le hará perder su valioso tiempo, pero que en toda la historia hay algo que no checa y es lo siguiente: nadie absolutamente enloquece de la noche a la mañana, la salud mental como la salud física se va deteriorando dando claras señales de que esto va sucediendo, que en la narrativa que él hace parecer que nadie de sus tres hijas y él mismo se percataron de nada en años.

Como dicen por ahí, “aquí hay gato encerrado y le aseguro que las cosas no son como usted dice que son”.

Un poco desconcertado, el señor Isaac abandona el consultorio y lleva a su esposa al hospital, y conforme pudo le dio largas a la asistencia de la señora Inés a su primera sesión, pero hubo un momento donde ya no lo pudo evitar.

Aquí empieza lo bueno.

Continuará…

*Los nombres y algunas circunstancias han sido modificadas para proteger la privacidad y la identidad de los involucrados.

*Las ideas contenidas en este texto son responsabilidad de su autor y no reflejan la postura de News Report MX

Gabriel Zamora Paz (@DrGabbo) es Psicólogo por la UABC, Maestro en epistemología y doctor en Psicoanálisis Lacaniano.

Cuenta con 20 años dedicado a la actividad clínica como psicoterapeuta primero, cómo psicoanalista desde hace 6 años y trabajó 6 años como académico en la UPN.

1 pensamiento sobre “Historias de histeria en la posmodernidad (Parte 11)

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