19 de octubre de 2021

Por paradójico que resulte las cifras de 100 mil homicidios dolosos y 100 mil elementos incorporados a la Guardia Nacional empataron el sábado 18 de septiembre, cuando habían transcurrido 1,023 días desde que tomó posesión el actual presidente de la República el 1° de diciembre del 2018, es decir que se han registrado en promedio 97.75 víctimas de este delito cada día, nada que ver con los 59 homicidios diarios contabilizados en el mismo lapso con Enrique Peña Nieto y mucho menos que con los 37 reportados a estas alturas en el sexenio de Felipe Calderón.

Con estos datos a cuestas compareció ayer la titular de la secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana ante el pleno del senado de la República, a quienes informó, bajo protesta de decir verdad, que se han logrado bajar los índices de diversos delitos como el homicidio sin declarar la guerra a los grupos delictivos y que tiene la intención de lograr la paz sin utilizar los medios de violencia del Estado.

Si no fuera porque estas declaraciones fueron realizadas en nuestro país y ante un grupo de políticos, en una mayor proporción del partido en el poder, y donde ya estamos acostumbrados a las mentiras, sonaría a una broma de mal gusto y evidentemente una falta de respeto.

Incluso la funcionaria se atrevió a contradecir a su jefe inmediato al subrayar que la estrategia de “abrazos, no balazos” no significa que estén cruzados de brazos frente a la delincuencia organizada, la violencia y la inseguridad, pero que en los hechos resulta evidente ya que todo se limita a construir cuarteles y patrullar sobre las vías de comunicación, porque las capacidades de investigación e inteligencia fueron desmanteladas. Por si esto no fuera suficiente, agregó que trabajan para erradicar las causas de la inseguridad sin el uso de la fuerza pública y menos una guerra contra los grupos criminales como se hizo en otros gobiernos, pero sin proporcionar los indicadores que sustenten sus dichos.

Desde la perspectiva que se le quiera ver, contar con más de 100 mil elementos de la GN sin haber podido siquiera igualar las cifras que el gobierno de Peña Nieto consiguió con menos de la mitad de estado de fuerza en la Policía Federal es un fracaso. Ya no digamos comparado con el sexenio de su villano favorito el ex presidente Felipe Calderón, cuando el número de elementos de la naciente PF no rebasaba los 30 mil efectivos.

Si lo que pasa en el país no es equivalente a claudicar ante los grupos delictivos generadores de violencia, que alguien nos explique a los mexicanos de que sirve tener más de 100 mil armas oficiales en poder de igual número de elementos de la GN y no poder revertir los índices de violencia o por lo menos los delitos totales, porque lo que se informa en las mañaneras con gráficos a todo color y toda la cosa simplemente no cuadra con lo que los ciudadanos viven a diario en las calles.

Ante tanta pasividad y el temor de no aplicar la ley para que en el país prevalezca el estado de derecho, entendido este como la convivencia social en el marco de la ley, es que suceden actos terroristas como el del domingo 19 de septiembre en Salamanca, Guanajuato, donde la ciudadanía está a merced del crimen, mientras que presidente de la República, gobernador y la presidenta municipal no logran ponerse de acuerdo y se lanzan acusaciones temerarias cargadas de odio, como si eso resolviera los niveles de violencia que todo parece indicar llegaron para quedarse.

Debemos recordar que el presidente López Obrador es quien debe responder por la conducción del país, ya que en él recae la doble función de jefe de Estado y de gobierno y como tal juró gobernar para todos, además de cumplir y hacer cumplir la ley.

¿O será que el peso de  la ley solo está dirigido a los opositores y en particular a sus enemigos? Y que esa es la razón por la cual a los demás los deja hacer lo que se les venga en gana buscando que en algún momento llegue la paz, aunque sea la “pax narca? o de plano la ley no pesa y por eso cada quien hace lo que cree correcto.

No olvidemos que el gobierno en turno ya rebasó el punto de inflexión en cuanto a tiempo y a partir de ahora comienza el declive, ojalá le alcance el tiempo por lo menos para reconocer que lo que ofreció en materia de seguridad sigue pendiente y que sin seguridad no habrá cuarta transformación.

*Las ideas contenidas en este texto son responsabilidad de su autor y no reflejan la postura de News Report MX

Facundo Rosas realizó sus estudios de Ingeniería en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), donde fue condecorado con la “Medalla al Mérito Universitario”;  cuenta con Maestrías en Administración y en Seguridad Pública y Derechos Humanos.

Facundo Rosas
Ingeniero Facundo Rosas

Su trayectoria incluye el haber sido Director General de Terrorismo de la Policía Federal Preventiva (PFP), Director General de Análisis Táctico de la Agencia Federal de Investigación (AFI), Coordinador de Inteligencia para la Prevención de la PFP, Subsecretario de Estrategia e Inteligencia Policial de la SSP Federal, Subsecretario de Prevención, Vinculación y Derechos Humanos de la SSP Federal, entre otros cargos.

Entre marzo de 2010 y febrero de 2012 atendió directamente la problemática de violencia en Ciudad Juárez, Chihuahua en el marco de la Estrategia “Todos Somos Juárez”.

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